En 1992, mi tío Lucas Fedriani Consejero dedicaba gran parte de su tiempo de jubilación a escribir (fue un gran flamencólogo por cierto). De su viejo ordenador salieron relatos cortos, recuerdos, algunos poemas y una historia de la Zona Franca de Cádiz, empresa en la que trabajó la mayor parte de su vida. Pero publicó –con depósito legal y con ISBN- un libro de de mediana tirada y que se vendió con rapidez, bajo el título “Crónicas, cuentos y fantasías sobre la ciudad de Cádiz. Años 1930-1990”. Conservo un ejemplar de esta obra descriptiva en mi variada biblioteca, y ahora por fecha es el primer libro de los 15 que tengo controlados como de miembros de mi familia, todos con apellido Fedriani, y que ahora describo. 

En el verano del 2002 recibimos la visita de nuestros parientes argentinos –emigraron a Buenos Aires desde Cádiz en 1902-. Nos trajeron varios ejemplares de un librito de poemas recién impreso –sin depósito legal, para repartir en familia- titulado “Poesías de Antes”, escrito por María Nélida Fedriani, que también recogía alguna poesía de su padre Eduardo Fedriani.

Mi hermano Gabriel Barrios es un escritor compulsivo, no solo de artículos personales sino también de novelas, relatos y mucha poesía. Hasta el momento tiene publicados tres libros: “Viento y Agüita de Cai”, relatos cortos de 2003; “Amor, Humor y Polisemia”, diccionario de palabras inventadas en 2013; y «Calabozos, Lágrimas de bruja», una novela de ficción de 2018.

Mi sobrina María José Barrios, hija de Gabriel, librera de profesión (Casa Tomada, Sevilla), publicó una recopilación de sus cuentos mínimos titulada “Monosabio”, que mereció un premio del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga. Fue en 2009. Todos sus microrrelatos tienen esa chispa que juega con el lector. En su librería se imparten talleres de escritura creativa entre otros. Un cartel de «Vuelvo enseguida» colgado en la puerta de su establecimiento se hizo viral en 2015 por recoger un ingenioso microrrelato.  

El afán por escribir continuó en mi familia con mi tía Adela Fedriani (hermana de Lucas), que se especializó en contar historias en versos romances. Decía que mientras cocinaba escribía lo que se le ocurría en una servilleta. “Poesías y parodias” recoge su poesía de estilo popular y rima consonante para hablar de Cádiz, imprimiéndose en 2003-2004. Continuó su obra con “Mis recuerdos de andar por mi Cádiz”, ampliación descriptiva de lo anterior, impresa para familias y amigos en 2007; y por último, se atrevió a escribir una novela de ficción ambientada en el siglo XIX titulada “La mácula”, a cuya presentación asistió toda la familia.

Otro autor familiar es José María Fedriani, jubilado, dibujante y ex misionero en Centroamérica, del que tengo cuatro de sus obras (no sé si me falta alguna) todas dedicadas a mensajes de autoayuda y valores humanos. “Oceano Íntimo, canción de amor y mar”, publicado en agosto de 1978, es un libro de poemas lleno de sensibilidad. En 2009 José María escribió “Claves de vida, 7 relatos para crecer”, en el que a través de la breve narrativa hace reflexiones y aporta consejos. “Grandes Regalos” es otra de sus propuestas, editada en 2013, con sus opiniones sobre los valores morales y éticos a través de pequeños artículos y conversaciones. Y por último, en diciembre de 2015, presentó “El lagarto verde y otros cuentos del abuelo”, que escribió según dice para sus nietos y los que vengan después.

El sobrino del anterior, Fernando Fedriani, profesor de secundaria y docente activo dónde los haya, es autor –que yo sepa- de dos títulos muy interesantes: Una, “Menta y nata, primera novela histórica del Real Betis Balompié”, escrita en 2011. Fernando es un forofo del club verdiblanco. Y otra, “Magia para Torpes”, una divertida novela para treintañeros y mayores con mentalidad abierta, que salió de imprenta en 2012. Un magnífico escritor.

Y tengo que completar el elenco de autores familiares con mis propios libros. Yo solo he publicado libros de cocina (información de productos y recetas), si bien llevo escribiendo en mi blog personal desde 2008 (3.500 entradas). Mis recetarios son: “Los Lunes, lentejas”; “Los Martes, pescao”; “Los miércoles, legumbres”, y un cuarto que espero salga en breve, dedicado a la comida de los Jueves.

Familia de escritores, cada uno con sus inquietudes, sus intenciones y sus recursos, pero autores de letras al fin y al cabo. Espero que esta colección de libros de los Fedriani siga creciendo. De momento, incluyendo los míos, suman 18.