Hace un mes aproximadamente, nuestra amiga la bloguera Pilar Ruiz y su madre Cristina Rodríguez-Rubio, presentaron en el Ateneo de Cádiz su libro de fichas-recetas titulado “Sabores Gaditanos con Comercio Justo”. En el recetario se fusionaban productos clásicos de la provincia de Cádiz junto a los típicos de las tiendas de Comercio Justo, en un modo de conjugar cercanía y justicia comercial global, ambos conceptos éticos para cocinar.

Los productos de la huerta de Rota (tomates, pimientos, cebollas, pero también quesos, vinagres, etc., ) suponen la parte perecedera de los ingredientes de esta cocina presentada en el  libro. Son productos conocidos por los gaditanos por su calidad, tradición y variedad.

Pero al otro lado, en el formato comercio justo, se encuentran una serie de productos que –aunque procedentes de otros países lejanos- es en estas tiendas dónde encuentran su mejor justificación comercial, porque cumplen con el objetivo social de remunerar con dignidad al pequeño productor.

Los productos que podremos encontrar en estas tiendas son básicamente de tres tipos: alimentación, cosmética y moda/hogar. Aquí nos referiremos a los primeros.

Café: tal vez sea el producto más llamativo de las tiendas de comercio justo. Cafés procedente de plantaciones de países como Colombia, Méjico, Nicaragua, Brasil, Costa Rica, etc., nos acercan el aroma del café de mayor calidad, obtenido en explotaciones de economía y precio justo, acercando dignidad al productor, normalmente una familia, que de este modo puede vivir de su plantación. 

Cereales o seudocereales como la Quinoa, procedente de Bolivia, si bien ya se está cultivando en Andalucía, concretamente en Sevilla. Su descubrimiento para la cocina ha sido un gran hallazgo y se ha comprobado su versatilidad culinaria, junto a sus muchas propiedades nutritivas. También el cous-cous, cereal de trigo integral de Palestina, lleva muchos hidratos de carbono, con vitaminas del grupo B, provitamina A y minerales (fósforo y magnesio). Un plato que combina con otros ingredientes y que cada vez está más presente en las mesas españolas.

Pastas: por ejemplo fusili,  una pasta orgánica, resultado del encuentro de las tradiciones culinarias italianas y andinas. Se elabora con harina de quinoa y sémola de trigo de Bolivia, ricos también en proteína y carbohidratos.

Especias, como nuez moscada, que proceden de Sri Lanka. Es muy aromática, estimula la circulación y facilita la digestión.

Infusiones: son otros de los productos típicos de las tiendas de comercio justo. Tés, manzanillas, roiboo, menta-poleo, etc., en muchas ocasiones en ecológico, y con gran variedad de sabores. 

Cacao: un auténtico producto estrella procedentes de otros países, incluido en el llamado grupo de productos de conveniencia por no ser básicos; pero el cacao puro aporta una serie de propiedades gurmet y nutritivas en sus diferentes presentaciones. 

-Panela: es el azúcar en su estado puro. Tiene una gran aplicación en la repostería, y es un producto de alta calidad, por encima del azúcar moreno.

En resumen, los productos de comercio justo no encuentran competencia con los de aquí, porque no los hay. Precisamente por eso, es necesario y conveniente utilizar canales de distribución de filosofía justa, para que el productor sea retribuido dignamente.

Y en cuanto a los regalos textiles (moda y hogar) y de decoración, creo que también merecen la pena, por ser artesanos y originales.

Por cierto, el libro de cocina «Sabores Gaditanos de Comercio Justo» también puede comprarse en alguna de estas tiendas. (ver la entrada anterior)