El Informe del Consumo de Alimentación en España en 2017 (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) repasa en sus más de 300 páginas todas las claves que explican qué, cómo, cuanto y dónde compramos alimentos los españoles, junto a las cifras de consumo de productos de alimentación, expuestos antes y después de la crisis. Y hay también un apartado dedicado al despilfarro, referido tanto a los platos elaborados en la cocina de casa como los adquiridos ya preparados. 

Resulta que en 2017 en los hogares españoles tiramos a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos listos para consumir, si bien, la cifra supone una disminución de 5,7% en relación con años anteriores.  Esto demuestra que están dando sus frutos las políticas de concienciación y formación de los consumidores. Menos mal.

De estos alimentos convertidos en residuos, el 12,5% corresponde a recetas cocinadas. Tiramos sobre todo platos de legumbres, carne, sopas, etc.

De estas legumbres, ganan por goleada las lentejas guisadas. Seguidas a cierta distancia de los garbanzos. ¡Es decir, que han sobrado platos enteros!

Tras estos datos deprimentes –pues es cuestión de medir o pesar las lentejas antes de guisarlas, según los comensales- me remito a una entrada que hice en este blog hace un año. Y tengo que decir que siendo un artículo simple y primitivo, es una de las páginas más visitadas de Comeencasa con diferencia: Lentejas para dos sin que sobre nada.

Cocinar lo justo, evitar los restos que a veces no se reciclan por falta de tiempo, de ganas o habilidades de aprovechamiento. Cocinar pensando en los que van a comer, saber conservar los platos, congelándolos si llega el caso. En fin, minimizar los residuos de los alimentos, que han costado tiempo, trabajo y agua. Es un compromiso ético y de sociedad desarrollada.