La Bahía, La Janda, la Sierra o el Campo de Gibraltar, son comarcas gaditanas que cuentan con su propio estilo de cocina en base a sus productos autóctonos y su estacionalidad. Partiendo de estas premisas, ayer miércoles dedicamos la tarde a hablar de la cocina y gastronomía de Cádiz, en el Centro Cívico Augusto Tolón, en El Puerto de Santa María, al grupo de la Asociación Compartiendo Saberes. El taller incluyó tres platos y un postre: sopa de coliflores, cazón en amarillo con guisantes, patatas aliñadas,  y las clásicas poleás, elaboradas por Rocío Berdús, miembro de la Asociación Comeencasa. Mi admiración a las excelentes instalaciones de cocina.

La sesión comenzó repasando los productos gastronómicos más punteros de la provincia; se citaron ciertos restaurantes y ventas, y, por supuesto, los cocineros más prestigiosos. Se habló del pescado (del atún rojo también), de nuestra huerta de Conil, de los langostinos de Sanlúcar, de los guisos de la sierra de Cádiz (con sus alubias y sus tagarninas), de su cocina de caza,  de la cocina gitana de Jerez, de los pescados del Campo de Gibraltar y sus conservas, de la selecta ganadería de La Janda, de nuestros inmejorables quesos artesanos y de los vinos de Jerez que vuelven a resurgir junto a los nuevos vinos tintos.

En resumen, buscamos recordar y fortalecer el orgullo de pertenencia gastronómico gaditano, que no es poco a la hora de apreciar y valorar lo que tenemos aquí.

Como viene siendo habitual, se habló de cómo mejorar la alimentación a través de la cocina de casa, y el valor de la buena compra y de la organización en la cocina.

Para la parte práctica, contamos con los mejores productos gaditanos: el auténtico cazón comprado en el mercado central de Cádiz, el aceite de oliva de Villamartín, los ajos de Setenil, los guisantes frescos de Conil, las patatas de Sanlúcar, la salicornia de nuestros esteros, la sal de San Fernando y el vinagre de Jerez, entre otros. Pensamos que cocina gaditana es ante todo la que emplea los productos propios, que son de primera calidad.

Un taller impartido a un grupo de personas interesadas por la cocina, la gastronomía y la alimentación, que nos dejó un buen sabor de boca, porque finalizó con la degustación de lo cocinado, concretamente con las poleás de Rocío, magníficas, con su pan frito, propias de esta época.

Una actividad más de nuestra Asociación Comeencasa.