El Chicuco mosaicoUn nombre acertado, una marca del pasado que conviene recordar a los gaditanos. Un modo de vida y trabajo en tiendas de proximidad (ultramarinos) que hoy la evolución cultural ha transformado en tiendas gourmets. El chicuco se llamaba al tendero venido de Cantabria en la primera mitad del siglo XX. Mi abuelo también lo fue.

Acaba de abrir en San Juan de Dios-Plocia, una tienda con los mejores productos de la provincia de Cádiz, junto a una pequeña zona de degustación, todo ello en el local del antiguo bar Los Pabellones. Por fin me satisface mostrar a los visitantes (cruceristas por ejemplo) el buen estilo del que somos capaces en la mejor zona de bienvenida y recepción de esta vieja ciudad.

De bello diseño, El Chicuco exhibe los mejores quesos, conservas, vinos, mieles, embutidos, algas, licores, dulces variados, etc., representando los productos gaditanos el 70% de lo expuesto en la tienda.

El chicuco cortadoraDa gusto contemplar la máquina cortadora de jamón y embutidos a manivela, con tecnología del siglo XIX –Adriá también la tiene-, que permite conservar intacta la grasa del ibérico, vistoso artilugio instalado en medio de la tienda.

Venden también el pan artesano de Puerto Real –Al Pan, Pan– que cuenta con muchos seguidores, según se desprende de lo poco que duran las piezas expuestas.

También tuvimos ocasión de probar –de la mano de un sumiller- algunos de los vinos de la tienda. Ésta abrirá en horario comercial, mientras que el bar funcionará como el resto de establecimientos hosteleros, con algunas mesitas fuera incluso.

Al parecer tienen previsto ampliar el surtido de tapas o raciones.

Una idea ganada al olvido del lugar, un establecimiento que aportará valor a la zona de San Juan de Dios, y un escaparate más de lo mucho que tenemos en gastronomía en la provincia de Cádiz.

La historia pequeña de CádizNo olvidemos que también funcionan con formatos parecidos La Cepa Gallega, Miña Terra y La Sorpresa, entre otros. Creo que vamos recuperando con excelente presentación, parte de nuestro pasado gastronómico, cuando aún no se conocía el término gourmet.

“Era un espectáculo ver a aquellos tenderos envolver el género solicitado en un papel de estraza, ayudándose solo con los dedos del pulgar e índice de ambas manos, con movimientos rápidos y certeros, finalizando con una solapa que introducían en el mismo envoltorio, lo que hacía difícil que el azar abriera el paquete”.

Así describe Julio Molina Font en su libro La Pequeña Historia de Cádiz, las habilidades de los llamados “chicucos” o tenderos montañeses que arribaron a Cádiz en la primera mitad del siglo XX. Yo también soy nieta y bisnieta de chicuco.