Siempre estuvo en la calle Arbolí, cerca de Compañía y ahí sigue. Pero nunca la pisé. Algunas tascas o tabernas no invitan precisamente a entrar ni para un simple vinito. Pero ahora es diferente, porque dos nuevos socios –Juan Carlos Borrell y Jaime Arango- han renovado totalmente este local sin perder su esencia –techos altos, sólida barra, trastienda y barriles con vinos gaditanos- , de tal modo que La Taberna La Sorpresa ha sido recuperada como local de vinos y buenas conservas, de lo mejor de la provincia y del resto de España. El próximo viernes abrirá oficialmente al público.

La fórmula de las clásicas tabernas o tascas tiene cada vez más éxito entre el público, aunque eso sí, apostando por la adecuación del local que ayuda así a ampliar la clientela –sobre todo femenina- . En mi barrio de Sevilla también ha ocurrido algo por el estilo: una antigua tasca mejorada en su decoración, recibe clientes de todas las edades y condición. Y eso es muy positivo.

Se renueva y recupera para el gran público la Taberna La Sorpresa, en la misma calle Arbolí, en mi antiguo barrio gaditano. Y contamos ya con otro sitio donde empezar la ruta del tapeo del mediodía o nocturno. El establecimiento cuenta con las mejores conservas de pescado y con barriles de vino que también pueden venderse a granel (Yo ya tengo preparadas mis botellas para comprar mi vino), incluida la buena manzanilla.

Una distribución razonable del local, una decoración justa y adecuada, y unos magníficos productos en su carta, hacen de esta taberna una opción de alto nivel en la oferta gastronómica del tapeo y el suave copeo, el que ayuda a la conversación y al intercambio de ideas y de opiniones en el mejor ambiente, en un barrio céntrico del Cádiz más antiguo, necesitado de estos dignos proyectos.

Iniciativas emprendedoras como la de la Taberna La Sorpresa alegran los barrios con solera, poblados de personas mayores, vecinos de toda la vida, donde el trato es siempre cordial y cercano, y donde el cliente habitual se mimetiza con los vecinos. Una buena tasca siempre hace milagros espirituales en todas las capas sociales. Solo es necesaria una buena gestión, un servicio adecuado, unos productos solventes, y, una profesionalidad a la altura de los tiempos.

Mi enhorabuena a Juan Carlos y a Jaime por meterse en esta aventura, que seguro me hará disfrutar en las mismas calles donde paseaban mis padres, mis abuelos y mis tatarabuelos, casi 250 años después.

La primera visita a la Taberna ha sido realmente una sorpresa gastronómica. Aquí dejo las primeras impresiones fotográficas.