El-arroz-Escuela-HosteleríaLos arroces aromáticos –exóticos- se están poniendo de moda por sus buenas aplicaciones en la cocina. Además, tienen un precio inferior al de las marcas nacionales, cosa que he podido comprobar. Lo que no sabemos es lo que hay detrás de esos paquetes de arroz llamativos, procedentes de la India o Pakistán. La revista OCU Compra Maestra del mes de mayo pasado analiza el comercio del arroz. Un producto tan básico y extendido en la alimentación humana mundial, supone a veces en su cultivo y comercialización una fuente de peligros contra el medio ambiente, abusos y explotación laborales. Eso sí, el arroz nacional ofrece más garantías.

Es el alimento más consumido en el mundo. Se calcula que una quinta parte de la población del planeta depende del cultivo del arroz, a cargo de pequeños productores. Muchos de ellos trabajan con dificultades medioambientales, sociales o económicas, en la lucha por mantener altas producciones y bajos precios. Al parecer, España es autónoma en la producción de arroz, y el 90% de su consumo procede de plantaciones autóctonas, con alta mecanización y mejor sostenibilidad ambiental.

OCUEs decir, hay que diferenciar entre el arroz procedente de otros países y el de origen nacional. Por ello, para el caso de arroz importado, conviene asegurarnos de que es de “comercio justo” o de “producción ecológica”.

No obstante, España importa arroz basmati y jazmín, variedades que apenas se cultivan aquí, y que proceden de Asia, dónde la producción de estos arroces suelen dejar huella medioambiental. Las plantaciones tienen poca mecanización, con consumos excesivos de agua en la irrigación (3.000-5.000 litros por kilo de arroz), lo que provoca la desecación de ríos, lagos y acuíferos, además del aumento de la salinidad de la tierra. Para colmo, el uso abusivo de pesticidas minerales agrava la situación, reduciendo la fertilidad de la tierra y contaminando el medio. Estos productos son comercializados por grandes corporaciones empresariales, que abusan de los pequeños agricultores.

No podemos olvidar tampoco el efecto sobre la salud humana del mal uso de las sustancias químicas, en personas que apenas saben leer las instrucciones. La mano de obra desde la siembra hasta la molienda y empaquetado da trabajo en miserables y penosas condiciones salariales y laborales, así como trabajo infantil. Eso –según OCU- puede comprobarse visitando las plantaciones de las principales marcas de arroces exóticos, presentes en el mercado español.

Por otro lado, el comercio del arroz en España se reparte en pocas manos. En nuestro país funciona un sistema de producción “integrada”, es decir, intermedio entre la intensiva y la ecológica. De ahí que en nuestro mercado no existan serios problemas medioambientales con la producción arrocera. De hecho los ecologistas aconsejan diversificar el uso del suelo y complementarlo con agricultura y ganadería ecológica como alternativa. El arroz por otro lado, ofrece pocos empleos, aunque de calidad.

Las empresas no poseen plantaciones propias y no pueden controlar las condiciones de trabajo de sus proveedores, que a su vez tienen poco margen para negociar precios. Eso ocurre con las grandes comercializadoras de arroz, de las marcas más conocidas de España. Hay buenos ejemplos de empresas que pagan el arroz a precios garantizados a sus proveedores, lo que supone un sistema comercial más justo, exigiendo además la minimización de pesticidas o fertilizantes. En estos casos, sin documentación de auditorías, solo podemos fiarnos de su compromiso.

Resumen:

Deudas tóxicas en el Punjab (agresivas técnicas comerciales de gigantes de la industria agroquímica). Dejan deudas y contaminación. Hay productores que están experimentando con cultivos orgánicos para romper el círculo.

 

Coste humano del basmati: trabajo duro en plantaciones arroceras del noroeste de la India, con mano de obra de las regiones más pobres, condiciones laborales miserables (11 horas, seis días a la semana, cargar 200 sacos por 3,40 euros diarios en temporada). Sin sindicatos y contratación por intermediarios.

 

Consejos al consumidor español: comprar arroz de producción lo más cercana posible, y examinar el etiquetado (lugar de producción y empaquetado a veces no coinciden). Comprando arroz de cooperativas, contribuimos al desarrollo de las zonas de cultivos.

Es bueno que un paquete de arroz informe sobre la procedencia, condiciones de producción, productos fitosanitarios usados y condiciones laborales en su producción.

Los arroces importados de Birmania o Camboya son más baratos por los bajos costes de la mano de obra y menores exigencias medioambientales.

WWF subraya que los consumidores tenemos un poder que no estamos usando actualmente: el poder de inclinarnos por productos que informen con transparencia.

El arroz nacional –procedente sobre todo de pequeñas explotaciones, va a la baja. Sube el arroz importado, como el basmati, granos exóticos, de India, Paquistán o Tailandia. En Andalucía, Marismas del Guadalquivir, se produce el 35% del arroz español. El 2% procede de Aragón y Navarra, el 19% de Cataluña, el 13% de Valencia y el 25% de Extremadura.

Fuente: Revista OCU Compra Maestra, mes de mayo 2015.