image_215021_jpeg_470x324_q85Por segundo años participamos como jurado, en la VII Ruta de la Tapa de Lebrija (Sevilla), principal evento gastronómico de la localidad. Han sido 21 los establecimientos que concursan con tres tapas cada uno. La Asociación de Comerciantes de Lebrija (APYME) ha organizado una vez más este evento junto a varios patrocinadores. Y el lugar elegido, el salón de celebraciones Las Adelfas, lugar espacioso, hermoso y bien equipado. Allí estuvieron las autoridades de Lebrija, los medios de comunicación y representantes de APYME. Del 13 al 22 de febrero, Lebrija se pone a tapear.

Una mesa redonda con ocho comensales fue nuestro lugar de trabajo, junto a tres hosteleros, dos docentes de la hostelería, una experta gastronómica y nosotros dos como blogueros. Como siempre, entre degustación y valoración, la puesta en común de informaciones sobre el sector hostelero, la cocina, los vinos, y la tendencia de la gastronomía en la zona. Para nosotros es siempre un interesantísimo modo de aprender.

VII RUTA TAPA LEBRIJA_editado-1Veintiuna tapas de diferente formato y tamaño, con distintas presentaciones fueron llegando a un ritmo casi frenético a la mesa del jurado, gracias al buen oficio de los alumnos del ciclo formativo de Cocina del Instituto El Fontanal de Lebrija. Carnes en salsa, pescados con guarnición, cremas de verduras y alguna que otra tosta, conformaron la oferta presentada por los establecimientos de la localidad. Este año hemos notado una notable mejoría en calidad y novedad con respecto al año pasado. Los hosteleros se van dando cuenta de que hay que manejar de otro modo los productos básicos tradicionales, para sacarles partido e impactar al tapeador.

Canutillos, tiras de solomillo, trampantojos, croquetas, revueltos, setas, tostas de atún, milhojas de pato, chipirones rellenos, pulpo, presa, dulces bocaditos, hamburguesitas, manzanas al horno, etc., entre otros, son las tapas genéricas que tuvimos el honor de probar y calificar. Además, os aseguro que no me copié de nadie, ni de mi marido tampoco.

Es buena la competencia entre bares, restaurantes y tabernas por enganchar a sus clientes. De hecho ha habido un gran interés por no quedar fuera del cartel de la Ruta de la Tapa.

Dicen los residentes que el lebrijano es muy dado a salir de su pueblo, es viajero fácil para otros destinos. Por ello se busca retenerlo, que permanezca y disfrute de su localidad, atrayendo también a otros visitantes. Nada mejor que la gastronomía variada y de calidad, para dar impulso a otros atractivos culturales.

Lebrija también está viviendo un momento importante en lo relacionado con sus vinos (véase Bodegas González Palacios).

Una mesa con un pequeño pero brillante conjunto de entremeses y mariscos fue la compensación al jurado por su trabajo.

Y en nuestra despedida, dar las gracias por las atenciones recibidas a José Manuel González Barroso de Apyme por contar con nosotros (y de regalo un plato conmemorativo del evento), foto de familia, y la “cariñosa obligación” de probar los platos tradicionales de Lebrija: la puchera (parecida a la berza jerezana pero sin coles), las cabrillas en salsa, y, las inefables croquetas de garbanzos del puchero de la Taberna del Truji.

Lebrija se renueva y crece, tengo esa sensación.