Hoy día de autos, en la Sala de Audiencias del Blog Comeencasa, en Cádiz, tiene lugar la vista del juicio por el grave caso de la tapa de mala calidad. En la instrucción, se han imputado a dos camareros, dos cocineros y dos gerentes de hostelería, que han sido llamados a declarar inmediatamente, dada su implicación directa en los hechos y la declaración de los testigos-víctimas en el bar. De momento, no se facilitará a los medios de comunicación los nombres de los establecimientos, ya que se ha declarado el secreto del sumario. (Pero esto puede cambiar, ¡ojo!, no se confíen).

CONSIDERANDO: que en estos tiempos que corren lo normal está siendo no asumir fallos, no tener nunca la culpa, responsabilizar siempre a los demás de los errores, en fin, no dar la cara cuando es necesario; creemos que alguien tendrá que ofrecer explicaciones en los momentos difíciles, con la correspondiente autocrítica por las equivocaciones cometidas; también se considera probado que además del cocinero de un bar, y aunque no participa en la ejecución material del delito, el camarero es un intermediario entre lo que figura en la carta y lo que ofrece finalmente la cocina. Por ello no se le exime de responsabilidad tapatológica.

EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS según declaración del testigo Comeencasa:

Caso número I.- “No sabía qué pedir y mira tú por dónde el camarero del lugar me ofrece un pescado frito, ¡qué bueno!, que según dijo había entrado esa misma mañana, explicación que yo no le pedí, dando por sentado que me traería una ración de fritura variada mínimamente pasable. Pues me equivoqué.

Porque coronaba la fuente del frito una tortillita de camarones indigna, deliberadamente tiesa y quemada, calcinada diría yo, que no obstante, probé por confirmar mis sospechas. Del resto del pescado frito, mejor no hablar, absolutamente deprimente. Pensé en la naturalidad con la que me habían traído a la mesa aquel desastre de ración, precisamente a mí que soy del lugar; pero para un inocente forastero sería la peor tarjeta de presentación de Cádiz, en estos buenos tiempos de la hostelería”.

 

Caso número II.- “Me siento a almorzar en el primer sitio conocido que veo, por la hora. Es lunes (día sin pescado), pero no le di importancia, y pedí una caballita con piriñaca (picadillo en gaditano). De paso, observo lo que pidieron mis acompañantes. Por cierto, la carta muy amplia y en dos idiomas….y cuando pruebo mi caballa, aquello incomible, textura de trapo, difícil de masticar y además picaba en boca…. ¡qué maltrato hostelero en pleno verano!. El camarero debió advertirme de que no era un día para pescado y no servirlo.

Pero los demás platos estaban igual de mal y no eran de pescado. Me llevé el sofocón del día y la gran desilusión del mes, junto con el caso anterior. Advierto al Tribunal que acostumbramos a tapear en sitios con un nivel de medio a alto en calidad y servicio, dado nuestro perfil bloguero. Pero la realidad es otra cosa. No todo es idílico en el mundo de la hostelería, sr. Juez, aunque esto no tiene justificación. Pedimos castigo para los malos y justicia para los buenos”.

FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE TAPAS SEGÚN JURISPRUDENCIA: los camareros son también responsables del trabajo de la cocina de su establecimiento. Ellos son cuentatapas o cuentaplatos, y tienen la obligación de conocer las posibilidades del restaurante o bar para el que trabajan. El camarero debe esforzarse por empatizar con el cliente, que para eso paga. Al fin y al cabo, es la imagen del producto.

Y por supuesto, el cocinero ha sido el artífice del plato mal preparado, de utilizar materias primas de tercera división, o pasadas de fecha, en fin, ha faltado el respeto al cliente, a la hostelería y a la propia ciudad.

TEXTO DE LA SENTENCIA BLOGUERA: se pide imputación a cocinero, camarero y al dueño del negocio, por este orden. La pena solicitada consiste en comerse todas aquellas tapas consideradas de mala calidad por el cliente, y sin el acompañamiento de cerveza fría, todo ello a modo de fianza para conseguir libertad provisional. De lo contrario, TODOS A LA CÁRCEL.

Este tribunal bloguero resuelve que el cliente perdona los errores pero no los engaños. Además, la hostelería es una actividad muy digna, que mueve dinero y da muchos puestos de trabajo, ofreciendo atractivo al visitante de una ciudad. Estos malos bares deben cerrarse.

Contra esta sentencia firme no cabe recurso, solo se admite asunción de la culpa, arrepentimiento sincero y propósito de la enmienda, y que practiquen cocina y sala buena y profesional hasta que aprendan. El auto está muy claro, digo la foto

 

HE DICHO.