Decía el escritor gaditano Fernando Quiñones –comprometido con su ciudad- que si se cae un edificio en el casco antiguo de Cádiz, en el solar debe construirse otra finca igual que la que hay al lado o enfrente, ni más ni menos. Ésta era su particular visión de la conservación urbanística del patrimonio. Comienzo así este post para ilustrar la ponencia de nuestro experto en Patrimonio, el doctor en Historia del Arte Lorenzo Alonso de la Sierra, ilustre conferenciante e investigador, que dirigió una nueva edición del Brunch del Royalty ayer sábado. “Patrimonio y Sociedad” fue el título de su exposición. Presentó Elena González Pérez, licenciada en historia del arte y presidenta de la Asociación Cádiz Ilustrada. Moderó el acto el periodista Jesús Cañas. El Brunch comenzó con un exquisito zumo de naranja como entrante, en un escenario, ejemplo de la recuperación de un bello espacio patrimonial como es esta lujosa cafetería.

Lorenzo Alonso de la Sierra comenzó indicando que el concepto de patrimonio está ligado desde siempre al ser humano, con inquietudes a plantear y compartir (sea material o inmaterial). Patrimonio es nuestra propiedad o nuestra identidad como ser humano. En este país tenemos el defecto de considerar lo público como ajeno, y de ese modo se está perdiendo la identidad. Pero también nos pertenece el patrimonio del resto del mundo.

Partiendo de esta premisa, está claro que el patrimonio es algo delicadísimo por puro criterio de “equilibrio” en su conservación, pues a veces las circunstancias “frenan” los deseos. El patrimonio no es solo monumentalismo. Además, los gustos son diferentes según las épocas, y los escenarios políticos y sociales (Egipto, Versalles, época franquista…). Pero el patrimonio debe transmitirse. Hay lugares dónde la ciudadanía lucha para proteger el patrimonio. Aquí solo acusamos. Hay que respetar volúmenes, huecos y proporciones.

No hay que olvidar el tema de la rentabilidad. Invertir en el mantenimiento del patrimonio supone asumir su coste, pues se va deteriorando con el tiempo. No obstante el patrimonio es un generador de riqueza en sí mismo. “Y aquí los historiadores del arte deberíamos tener la palabra” –declaró Alonso. En cualquier caso, las intervenciones en el patrimonio deberían ser transdisciplinares. La arquitectura está en mano de los arquitectos, pero el patrimonio como tal es un concepto nuevo.

Tenemos una buena Ley de Patrimonio (de 2007), pero en la práctica ha fallado la aplicación, que contempla incluso un Cuerpo de Inspectores, no creado por falta de financiación. En ella tienen que hablar todos: restauradores, historiadores de arte, arquitectos, etc. Se necesita humildad y no se está contando con los historiadores. Por ello según Alonso hay que “olfatear, sospechar, antes del hubo, hubo….”, y no deben alterarse los valores esenciales del elemento patrimonial…-cosas intocables- . Incluso se contemplan penas por agresión al patrimonio, sea administración o particular el agresor. Es preciso un cambio de mentalidad y una sensibilidad y amor por lo propio.

Otro tema que comentó el ponente fue su oposición a cuidar el patrimonio “a base de represión”, pues es mejor convencer. Y en las Comisiones de Patrimonio debería estar representada la ciudadanía.

¿Pueden ir juntos patrimonio y progreso? Vivimos en la historia, y el presente es futuro en términos de patrimonio.

A continuación, llegó el debate entre los asistentes, con el que surgieron ejemplos en la ciudad de Cádiz como la Casa del Almirante (que va a perder su identidad), el Teatro Romano (irrecuperable), la Escuela de Náutica, El Olivillo o la Aduana. Ésta última ha sido protegida y desprotegida por el mismo organismo público, lo que confirma la politización de la gestión del patrimonio. En la Aduana irá un hotel de seis plantas, y a nadie parece importarle. Por no hablar de los kilómetros de cable que afean las fachadas en los edificios más notables de la ciudad de Cádiz.

El patrimonio no es moda. Y los técnicos no son la Administración. En breve pasarán las competencias de las Comisiones Provinciales del Patrimonio a los Ayuntamientos, y esto puede dificultar la gestión del patrimonio.

Según Lorenzo Perdigones, arqueólogo presente en el acto, Cádiz desde el siglo X hasta hoy es totalmente identificable con la evolución de la ciudad.

Y no olvidemos que en Andalucía no se cobra por ver el patrimonio, un caso único en Europa.

Y la conclusión: debemos conservar el patrimonio por ser testimonio de una época, para poder leer nuestra historia.

Tras las frutas, la tostada, los huevos, bacon, salchichas y tortitas, llegó la copa de cava para terminar el Brunch del Royalty un sábado más. Es decir, que a eso de las dos de la tarde, ya habíamos almorzado.