Vivimos unos tiempos en los que muchas de las croquetas que comemos en bares y restaurantes son de producción “centralizada”. Además, declaran que son propias o caseras y se quedan tan tranquilos. Pero a veces hay quien hace las cosas bien, como El Recreo Chico, que nos mostró la fuente con la masa de croquetas hecha y enfriándose a temperatura ambiente. Nada más que por eso se merecen nuestro respeto. 

El Recreo Chico fue un bar especializado en pescado frito allá por los años 70 del pasado siglo. Abrió en los años 50, estuvo 20 años cerrado y ha reabierto hace dos, con tres profesionales de la hostelería. Está en pleno centro de Cádiz, en la peatonal calle de San José, en un local pequeño con el alivio de una terraza breve pero necesaria.

Una barra de tamaño justo, pocas mesitas y entrepaños para aprovechar huecos de pared, hacen de este lugar, un espacio aprovechado y confortable. Tienen una carta con pocos platos pero todos apetecibles, tanto los fríos como los calientes. Sobre todo, las tortillas (hechas al momento) y los risottos, más que buenos.

Tienen varios vinos de la provincia de Cádiz y algunos andaluces, todos ellos por copas. En El Recreo Chico la cocina se palpa y se traduce en los emplatados que llegan a barra y mesas en su justa temperatura y con buena presentación.

Con un servicio agradable, un ritmo de platos adecuado y unas sugerencias de tapas a buen precio y de platos más caros pero muy abundantes, el lugar ofrece una cocina fresca, mediterránea o tradicional, que transmite la habilidad del cocinero.

Bocata de pan de ñora con calamar y alioli, tortillas de diferentes sabores, wok de verduras y gambones, bacalao dourado, y hay que destacar un postre de torrija de naranja y azahar con helado de leche merengada, un éxito, son algunos ejemplos de lo que hemos podido probar allí.

Un local pequeño, agradable, rápido y con buenos platos para disfrutar.