El Polígono Industrial PISA, (Mairena del Aljarafe, Sevilla), una referencia de dinamismo empresarial en tiempos de bonanza, continúa su evolución en estos tiempos de crisis, albergando proyectos de emprendedores y gente con ilusión por el futuro. Y como ejemplo, los hermanos Carlos y Daniel Gutiérrez, artífices de la cerveza Albero, la segunda marca de espumosa sevillana que inicia su andadura en esta provincia, y que, como todas las demás cervezas artesanas, lleva inevitablemente el sello personal de su fabricante. Hace un par de días visitamos su factoría para enterarnos de su aventura.

Carlos tiene 27 años, es ingeniero químico y su formación le condiciona los procesos de fabricación de su planta microcervecera, desde sus inicios en una planta piloto en la Universidad de Sevilla, hasta su posterior elaboración en casa. En la nave de 150 m2, que ocupa desde el pasado abril, tiene su factoría, almacén y oficina, además de varios artefactos inventados por él mismo para llevar a cabo algunos de los procesos de elaboración de su cerveza.

No solo de fabricación vive el cervecero, sino también de lidiar con los nuevos tributos,  registros especiales, etc., que devenga esta actividad, según el grado de alcohol alcanzado o el grado de plato (cantidad de azúcar por cada 100 g de mosto). Los correspondientes registros sanitarios son también parte importante de los trámites del proceso de la elaboración de cerveza.

Albero fabrica actualmente en la variedad tostada. En breve saldrá al mercado su Doble Malta, que será presentada en los medios de comunicación. El formato, el clásico de las cervezas artesanas, de 33 cl.

Además, esta cerveza se elabora a fuego, no con resistencia eléctrica. La producción mensual es de 1.600 a 1.800 litros. El método es infusión simple, es decir, el mosto se macera a una única temperatura. Luego tendrá cocción en el depósito, para esterilizar y lupulizar el mosto aportando amargor, sabor y aroma, todo ello buscando el punto medio, y con un programa de fabricación de elaboración propia. Carlos subraya que la ha hecho pensando en el gusto cervecero imperante en Sevilla.

La primera fermentación de Albero se hace sin tapa en el tanque, actuando el carbónico como protección, y a temperatura alta, entre 18-24º C; cuanto más alta, más sabor a plátano, más toque afrutado, según indica Carlos. Luego, queda al vacío, con válvula, ya que la cerveza se encuentra desprotegida, de ahí pasa al envasado dónde se le añade azúcar para una segunda fermentación en botella.

Carlos Gutiérrez ejecuta su propio control de calidad, en el mismo botellín, así como monta su propia “trazabilidad”. Tiene previsto subcontratar el embotellado así como el etiquetado.

La cerveza Albero está dirigida a un público de entre 25-45 años. Hay actualmente unos 90 puntos de venta de esta espumosa en Sevilla. Tiene previsto realizar catas en el futuro. Se debe tomar muy fría, pues enjuaga y limpia la boca, ya que es muy refrescante. Está poco filtrada, tiene una espuma muy estable y persistente, y su graduación alcohólica ronda los 5,6 grados.

Se diría que Albero es una cerveza muy redondita, muy sevillana, y con aromas que van saliendo del vaso poco a poco, ofreciendo frescor en boca y dejando para el final los ricos posos de levadura que es preciso aprovechar en el último sorbo.

El mercado de las cervezas artesanales se está poniendo de lo más animado. Pero en cada marca hay una ilusión, un trabajo, una pasión y un seguimiento. Todo sea por la mejor cerveza y por su mejor disfrute.