Con la conferencia titulada “Las crónicas de Cádiz : un modo de acercar la historia del Doce a los ciudadanos” se convirtió ayer jueves en ateneista de número la historiadora gaditana y profesora Hilda Martín, que ha llevado a cabo una importante labor de estudio e investigación sobre la historia de la ciudad en los años previos a la promulgación de la Constitución de 1812, en un Cádiz sitiado y en una España invadida.

A través de la prensa de la época y de documentos custodiados en archivos públicos y privados, la profesora Martín ha investigado en profundidad los acontecimientos políticos, sociales y económicos de la población gaditana de comienzos del siglo XIX, en unos años cruciales para una España que se jugaba su soberanía, y en los que el alumbramiento de la Carta Magna de 1812 marcó un antes y un después en el pensamiento.

Fueron seis años de conflictos con una fuerza extranjera, con apoyos a favor y en contra del francés, y en el marco de una guerra civil que creó demanda informativam entre los ciudadanos, el 80% de ellos analfabetos. Con  periódicos como El Conciso, La Gaceta de Sevilla o el Diario de Barcelona, y las imprentas de la calle Amargura, la Plaza de Viudas o de San Francisco, nace un nuevo periodismo, una auténtica guerra de plumas, sin grandes titulares ni sensacionalismos a pesar de la época vertiginosa que le tocó vivir, sin perder jamás la objetividad en la información. En la prensa social gaditana, destacan los historiadores Adolfo de Castro y Ramón Solís. Y en los anuncios de los periódicos de entonces, clases de taquigrafía, de peluquería o de buena esposa, junto a crónicas de teatros que cierran y abren o tertulias literarias.

Sucesos como el asesinato de Solano, la detención de vecinos franceses –ya gaditanos- sacados de sus casas y llevados a los húmedos pontones, de dónde no salieron más, la fiebre amarilla que causó más de 7.000 muertos, en un Cádiz sin espacio, con barracas construidas en las azoteas….Cádiz tiene al mar como su medio de vida, siempre expuesta a vientos, con casas de dos cuerpos y aljibes en sus patios, es un buque encallado, con la única entrada desde el mar.

Hilda Martín convierte y publica en crónicas los hechos de aquellos inolvidable años en el personaje ficticio de Diego de Ustáriz, periodista, culto, de ideas progresistas y de gran curiosidad, que viaja, participa, escucha y anota el dia a dia de la cruel época que discurrió en la guerra de la independencia.

Con el acto de ayer, el Ateneo gaditano reconoce la valiosa labor documental realizada por Hilda Martín a favor del Bicentenario, y se enriquece con su aportación personal, investigadora y científica, cuya autora recoge en su blog La Pepa Hoy. Felicidades.