Bajo el indiscutible lema de Andalucia Sabor, «La dieta mediterránea, una odisea gastronómica», durante los días 20 al 22 de septiembre se citaron en Sevilla todo lo mejor de nuestra gastronomía andaluza. Los mejores vinos, los buenos aceites, las conservas, las algas, el jamón ibérico de bellota, incluso el café y la sal, conformaban un escaparate único de productos de calidad y garantía que reivindican su lugar en el mercado y en la mesa. Pero también, los mejores Chefs de España pasaron por el escenario de este congreso, presentando sus últimas elaboraciones, mostrando nuevas técnicas de cocina o los productos más innovadores. En Andalucía Sabor 2011 hubo para todos. Pero yo –modesta bloguera en calidad de observadora- destacaría dos clases de contenidos:

Los factores comerciales: Por ejemplo, la sal líquida, elaborada por la salina Biomaris. Su responsable, Manoli nos atendió espléndidamente y nos explicó algunos de sus productos. Podeis consultar su web.

Del stand de Suralgae me llevé una caja de medio kilo de polvo de algas, un nuevo formato de este innovador producto alimenticio y natural, que me servirá para espesar salsas, caldos de pescado, incluso para preparar almejas o chirlas al ajillo.

Otra sorpresa fue la degustación de embutidos de pescado, en este caso butifarra y albur, el pescado autóctono de Isla Mayor (Sevilla), y que lógicamente llevan el sabor del mar.

También nos encantó el vino de Huerta Albalá –Taberner-, realmente exquisito, y el tinto ecológico de las Bodegas de Cazalla de la Sierra, a los que conocí en una reunión de Slow Food. La manzanilla en rama de Barbadillo me sigue convenciendo como aperitivo.

Causó sensación el jamón ibérico de bellota de Sierra de Sevilla y el de Los Pedroches, con un cortador gaditano-chiclanero.

Valores humanos: tan importante como lo anterior, el escaparate comercial de nuestros mejores productos agroalimentarios, fue conocer a las muchas personas que pasaron por allí: grandes Chefs, todos ellos muy sencillos; una mujer con estrella Michelín, Celia Jiménez; el mejor cocinero novel 2011, Rafael Arroyo, o personajes como Fidel Pernía, panadero apasionado, o familias completas  que luchan por sus proyectos bodegueros, conserveros u olivareros.

Pero había otros profesionales anónimos, como los dueños de empresas de catering al servicio de comedores escolares y con sus dificultades diarias; jóvenes estudiantes de hostelería ávidos de contemplar a sus ídolos; personas maduras dispuestas a redirigir su vida laboral con la cocina; chefs que han osado abrir restaurante a pesar de la crisis; cocineros recién formados que allí encontraron trabajo; un grupo de cofrades gastronómicos con sus añejas capas; blogueros brillantes con ipad, y blogueros independientes, como yo. Todos, absolutamente todos, amamos la gastronomía en sus muchas expresiones y matices, y cada uno según sus inquietudes.