Tapatólogo: dícese de quien acostumbra, saborea, valora y domina el arte de tapear en bares, restaurantes, tascas, tabernas y demás lugares de buena o mala reputación. Pepe Monforte, periodista gastrónomo gaditano definió el término y lo desarrolló con maestría. Tapear es arte y cultura, además de una satisfacción para el cocinero o cocinera familiar, si con esa visita al bar del barrio evitó preparar una comida o un almuerzo, lo digo por experiencia. Tapear es un placer y una fuente de optimismo, porque invita a la conversación, a la puesta en común. La única limitación es de tipo económico (lógicamente) y de tipo organizativo, porque se trata de una excepción doméstica, tal vez semanal, pero creo que hasta necesaria para mantener el equilibrio emocional. (Pedazo de análisis psico-gastronómico). Aquí van mis consejos.

1.- No rechaces nunca una ronda de tapitas. Estarás siempre dispuesto para el tapeo, sea al mediodía o por la noche.

2.- Aunque quede libre un trozo mínimo de barra, colócate allí; la escasez de espacio no importa ni la incomodidad corporal. Solo necesitarás dos manos libres, una de ellas para los picos o el pan.

3- Una vez en el bar y con la carta de tapas en la mano, es conveniente pedir antes consejo al camarero, para aclarar nuestras dudas. También es enriquecedor el diálogo con otros tapeadores presentes.

4.- En cuanto llegue la tapa o tapas solicitadas, interrumpe en seco la conversación del momento y concentra toda tu atención en el aspecto del plato, fijando en él la vista, nariz y paladar. La tapa es la gran protagonista.

5.- Tras degustar, debes emitir inmediatamente tu comentario sobre calidad, elaboración, originalidad y punto de la tapa. Las opiniones a destiempo se desvirtúan.

6.- Hacerse amigo del camarero o tasquero es buena idea, pues el contacto y complicidad entre cliente y establecimiento sirve para perpetuar la tapatología,  ciencia eminentemente social.

7.- Cuenta tus impresiones sobre las tapas degustadas a amigos, familiares, vecinos, compañeros e incluso al director de tu banco. Además de quedar como un señor, contribuyes a un importante fin social.

8.- Las tapas son pequeñas obras de arte, y son más valoradas por quien entiende algo de cocina. De ahí la importancia de hacer prácticas.

9.- Debes investigar nuevas tapas, atreverte a probar propuestas, entrando en los nuevos bares aunque estén vacíos. Tampoco tendrás prejuicios territoriales en la provincia (léase Jerez). Para conocer hay que arriesgarse.

Y 10.-Colgar todos sus conocimientos y experiencias tapatológicas pasadas, presentes y futuras en Facebook, club de tapatólogos, ¡qué menos!

Y un mandamiento importantísimo, es el compromiso de hacer apostolado, de enseñar a las nuevas generaciones la importancia de la tapa, de su valor etnológico, para ir haciendo cantera….

Otros enlaces de interés:

Club de Tapatólogos

La cerveza de los viernes

Crónica de El Rinconcito, bar de Cádiz