Según el libro “Comer sano para vivir más y mejor” (José E. Campillo), la tradición ha consagrado una serie de platos como auténticos monumentos gastronómicos, que nadie pone en duda. Son además, ejemplos de platos equilibrados y deben seguir presentes en nuestra alimentación. Resumiendo, por orden de aparición:

LA ENSALADA, el más típico de la dieta mediterránea, de gran atractivo y variedad en lo nutricional. Puede ser un plato ligero o bien rico y equilibrado o con muchas calorías. Su éxito viene de la facilidad de su preparación. En su modo básico, lleva  tomates frescos, pepinos, cebolla, aliñada con sal vinagre y aceite de oliva. Si se le añaden patatas cocidas y dos huevos cocidos, se convierte en una comida completa y equilibrada, que aporta todos los nutrientes. “Para hacer buena ensalada, cuatro hombres hacen falta: para la sal, un sabio; para el vinagre, un avariento, para el aceite un pródigo y para revolverla, un loco”.

EL GAZPACHO: bebido o comido, es de lo más saludable, por lo que no solo debería tomarse en verano. Tiene numerosas versiones, como el salmorejo cordobés. Lleva tomates, pepino, pimientos, miga de pan, aceite, ajo, sal, vinagre y agua al gusto. “Con mal vinagre y peor aceite, buen gazpacho no puede hacerse”. Admite tropezones como el jamón picado o el huevo cocido. “Gazpachillo de pobres, de aceite, vinagre, sal y cebolla y agua se compone”. El caso es que aporta todos los nutrientes necesarios con pocas calorías.

EL CALDO: es el líquido resultante de cocer sobre todo carne o pescado, recuperando así los nutrientes que se pierden durante la cocción lenta (en agua fría). El caldo contiene una elevada concentración de nutrientes y ha constituido una auténtica medicina. Es famoso el caldo gallego por sus ingredientes. “Caldo de gallina es famosa medicina”.

SOPAS: es un pedazo de pan empapado en cualquier líquido comestible, y plato elaborado con caldo, añadiéndole pan, arroz, pasta, patatas o verduras, huevo cocido y lo que se desee. Al igual que el caldo, aprovecha el líquido de cocer. No tiene excesivas calorías, sobre todo si llevan verduras y hortalizas. “Siete virtudes tiene la sopa: alimenta, sed da poca, hace dormir, hace digerir, sabe bien, nunca enfada y pone la cara colorada”.

OLLA: se llama así al guiso de legumbres, carne y tocino. También llamada potaje, cocido. Es famosa con legumbres, acompañadas de verduras, carnes o pescado. Durante la cuaresma, estos se sustituían por cereales. Tradicionalmente era la comida única de un trabajador al dia. No tiene excesivas calorías, pero sí debe observarse su composición. “Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita”.

Aconsejo leer a José E. Campillo. Nacido en Cáceres, es médico, experto en nutrición y alimentación. Se doctoró en medicina en Granada y actualmente es profesor de nutrición y dietética de la Universidad de Mayores de Extremadura. Su labor investigadora se ha centrado sobre todo en el estudio de la diabetes, la nutrición humana y el ejercicio físico. En 1989 ganó el Premio Nacional de Investigación de la Sociedad Española de Diabetes. Su libro más famoso es “El mono obeso”, del que ya hablamos en este blog.