Segunda entrega del Seminario Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA) organizado por el Instituto Tomás Pascual y celebrado en la sede de la Fundación IDEHS el pasado 10 de noviembre, con la intervención de la joven doctora especialista en nutrición Patricia Bolaño.
En los TCA, los tratamientos son complejos, necesitan entrenamiento y experiencia. Hay que reconocer síntomas para hacer diagnóstico y ver los factores sicosociales, restricción alimentaria, disminución de la cantidad de alimentos y vómito autoprovocado; se dan efectos en depresión, ansiedad y disminución del nivel de concentración, si los pacientes no recuperan su comida. “Tengo miedo a comer, pero si no como no me recupero”.
Hay que ganarse la confianza del paciente mediante un diálogo fluido, sin engañarle, teniendo en cuenta su situación personal, su carácter, etc. y ver la implicación de la familia: pautas para la educación nutricional (para toda la población) modificación de hábitos.
En consulta externa en Hospital con TCA diagnosticado, con nutrición vía parenteral: la terapia comienza con a) normalización peso según necesidades, líneas racionales de alimentación, plan de vida y tratamiento de las complicaciones orgánicas. b) terapia nutricional: evaluación de la gravedad general y nutricional, plan alimentación y educación alimenticia. c) Historia clínica: hábitos alimentarios, otros (creencias, conocimientos alimentarios, rituales, conductas purgativas, etc., niñez y desarrollo y actividad física)… d) Información del equipo multidisciplinar: evaluación nutricional y ponderal (moderada, grave y crítica), corrección física y clínica.
Dieta: es un Plan de alimentación, con objetivos a corto, medio y largo plazo. No busca peso ideal sino peso objetivo cercano al normal, el que garantiza la salud. No se pesa la alimentación, sino que se recurre a la imagen digital del plato. Los platos motivan si están bien presentados y elaborados. El plan de atención dietético, no es un conjunto de permisos ni prohibiciones, sino unos límites a negociar con el paciente, por ejemplo limitar los vasos de agua en cada comida.
El primer contacto con el paciente, es para ver su nivel ansiedad y miedo: régimen alimenticio, ansiedad, pensamiento, dudas, hambres, pautas nutricionales, etc. En caso de anorexia nerviosa se debe informar a paciente y familiares, alimentar con equilibrio y grupos de alimentos, y frecuencia recomendada de alimentación. Ver las raciones y su peso para cada persona, seguir la evolución…En caso de bulimia nerviosa, valoración global, encuesta dietética, información, plan de alimentación y seguimiento y reintroducción de alimentos.
Recomendación: 5 comidas al día, siendo el desayuno de pan, lácteo y fruta, igual que la merienda. El almuerzo y la cena deben contener 2 platos, pan, postre y fruta, con agua. Frecuencia de consumo: pan 3 veces dia, arroz y pasta, 2-4 veces a la semana; legumbres: 2-3 veces a la semana; carne: 2-4 veces; pescado: 3-5 veces; verduras: 1-2 veces al día, como ingrediente, evitando su obsesión. Los frutos secos deben estar 2 veces a la semana. Si hay sobrepeso, aumentar verduras, carnes y pescado. Moderar frutos secos, evitar fritos, mantener horario regular comida, pautas de duración máxima 35-40 minutos, evitar la televisión en las comidas.
Y en cuanto a las conductas: evitar distracciones, no decidir sobre la cantidad y la calidad, no comprar ni cocinar, ni entrar en la cocina, ni picotear, dormir 8 horas al día y reposar tras la comida. (los fritos en su justo término no son malos). Hoy hay malos hábitos: el precocinado, la televisión y los videojuegos.