Puente de agosto: tras la final del Trofeo Carranza, (Sevilla-Cádiz CF), se celebraron las barbacoas en la playa supuestamente “bajo control”, acotándose la zona permitida para esta actividad tan poco respetuosa con el medio ambiente. Pero el asunto ya se le fue de las manos al Ayuntamiento, culpable además de propiciar su éxito.
No sé exactamente cuando comenzaron las barbacoas del Trofeo. Sí recuerdo que de pequeña, tras la final del más famoso de los torneos veraniegos de fútbol, se montaba un escenario sobre la arena en el módulo central de la playa, donde actuaban las agrupaciones carnavalescas como fin de fiesta, y punto, pues era en domingo y la gente tenía que regresar a sus destinos.
También confieso como no hace mucho a todos nos hacía gracia el ambiente de las barbacoas: he visto familias enteras sentadas en un sofá –entre otros decorados- alrededor de una mesa alargada, cubierta con un mantel de cuadros y con dos candelabros. Arte gaditano, -decíamos-, pero todos esos enseres eran abandonados luego en la arena, con lo que la playa entre tanta basura se hacía insufrible al día siguiente, a pesar de los servicios de limpieza. Y nadie recriminaba esta conducta.
Como blog cocinilla y autocrítico, solo nos queda comentar que las barbacoas de antes eran más de comer y menos de beber: filetes empanados en casa, tortillas de patatas artesanas, caballitas, picadillos fresquitos con buen aceite, el pan comprado en el barrio y el tinto con casera, acompañaban al planchado de filetes y chorizos grasientos para equilibrar. Hoy la cosa ha derivado en un macrobotellón juvenil de parcelaciones nocturnas.
Más de 200 voluntarios entregaron bolsas para la basura, y la policía local expulsó sin compasión a los barbacoeños de su paraíso gadita a las 6.30 de la madrugada, para permitir limpiar a fondo la playa. Como en todas las cosas, hay que aplicar el sentido común en estas masificaciones. Solo espero que la gente tome conciencia, la playa de Cádiz lo merece.


(Pero yo no me perdí la final del Trofeo, viendo el Cádiz-Sevilla, y a pesar de la derrota, aplaudimos, hicimos la ola y disfrutamos en amarillo). ¡Ese Cadi oé!