Dentro del festival cultural ENTREHOTELES SEVILLA, organizado por la Asociación de Hoteles de Sevilla, con la colaboración de Turismo de Sevilla, el pasado martes visionamos en la Fundación Cruzcampo, el documental Retrato de silencio, sobre la obra fotográfica de Atin Aya (1955-2007), uno de los mejores fotógrafos españoles del siglo XX, inspiración para la película “La Isla Mínima”, por ser el primero en plasmar el paisaje natural y humano de la marisma sevillana.
Asistieron al acto el alcalde de Isla Mayor, el vicepresidente de la Cooperativa Arrozúa, y el secretario de la Asociación de Hoteles de Sevilla, junto a varios artistas profesionales del mundo de la fotografía, admiradores de la obra de este gran fotoperiodista.
Atin Aya –que estuvo en la plantilla de ABC de Sevilla y más tarde en Diario 16 como fotoperiodista-, practicaba un nuevo estilo de fotografía. De hecho más tarde decidió emprender una línea más personal, y se hizo fotógrafo libre, siguiendo a otros documentalistas de la primera parte del del siglo XX, para ilustrar el trabajo agrario.
Trabajaba en blanco y negro y sus matices con el revelado. Utilizaba cámaras analógicas para crear luces y claroscuros, su universo íntimo. En las marismas de Isla Mayor, Aya quiso documentar el paisaje que nadie había plasmado antes.
En el año 92 Atin trabaja para la Expo, “el futuro”, y de ahí viaja al “pasado” de Isla Mayor, realizando un trabajo duro de documentación, rodeado de insectos. Buscaba el auténtico marismeño, algo que pocos fotógrafos hicieron con intencionalidad, para mostrar la soledad, el abandono, el atraso y la mirada con respeto y sin iluminación. Se detuvo cuando un accidente le hundió el todoterreno en la marisma.
Pero creó el mejor documental de España sobre este paisaje y sus gentes: mostró el duro trabajo, con barro y frío invernal dentro del agua para recoger pescado por ejemplo. Y desde los años 91 al 96, estuvo visitando la marisma, fotografiando paisajes y personas; el elemento humano y el silencio de la marisma, junto a casas caídas, caballos y mulos para tirar de los arados.
Pero a él le interesaba más la gente normal. Su obra fotográfica es social, captando a las personas para sus propósitos, además de otros encargos, a la vez que desarrollaba otros proyectos internacionales, para Perú, Marruecos, La Habana y también en Rio Tinto.
Reflejó la realidad social de Sevilla y de los vecinos de Doñana. Fue un gran retratista. Hay una parte de su obra en el Archivo General de Andalucía, pero el 80% de ella es inédita. Fallece en 2007 como hermano de la Santa Caridad.
Tras el visionado del documental, hubo un breve coloquio, en el que intervinieron el director de cine Alberto Rodríguez y el vicepresidente de la Cooperativa Arrozúa -entre otros. que describió la importancia del arroz producido en la marisma sevillana, que supone el 40% del total de España.









