Conservo estas imágenes antes de guardarlas en sus carpetas correspondientes, porque me traen recuerdos de hostelería con una cocina tradicional y cercana, y al mismo tiempo honesta.

Son dos ejemplos: uno en Cádiz capital y otro en la provincia, en el término de Medina Sidonia. En los dos somos siempre bien recibidos, y a ambos les hemos dedicado entradas en el blog. Ambos tienen una carta básica fija, con lo cual uno llega sabiendo lo que quiere pedir. Son el Bar Nono, que empezó en el barrio de La Viña, con una barra larga, complementada con repisas en las paredes, siempre lleno, por su excelente relación calidad/precio. Cuenta con varios premios de la Ruta del Tapeo en sus estanterías. Todo bueno, limpio y hecho por ellos. Ahora están en pleno centro comercial de Cádiz. Y continúan sus precios competitivos.

Por otro lado, la Peña Gastronómica El Berrueco, con un formato distinto, a modo de venta en un domicilio particular, sigue ofreciendo menús especiales a grupos, pero guisan cocina tradicional. Solemos ir en invierno, y les encargamos la tradicional berza, con sus diferentes vuelcos. Nunca hemos sido capaces de terminar la sopera, los garbanzos ni la pringá, por lo que siempre nos llevamos una fiambrera para llenarla con las sobras.

Sitios caseros, amables, en donde uno se siente como si aquello fuera suyo, con estilo muy gaditano, de costa y pescao frito en el caso de El Nono, y de interior y cuchareo como en la Peña El Berrueco.

En cualquier caso, sitios de confianza y amistad, que no es poco.