Hoy, en lugar de hablar de un solo libro, he sacado la imagen de una colección de recetarios de mis estanterías, todos ellos juntos, gracias a los cuales empecé a cocinar en serio en casa. El autor de estas ricas obras, Karlos Arguiñano, fue mi maestro, con su modo de contar la forma de hacer la comida, de elaborar platos, de ensamblar sabores y mezclas, sobre todo para aquellos que creíamos que cocinar era algo muy complejo y al alcance de unos pocos muy listos.

Creo que los tengo casi todos: Cocina casera, Cocina mediterránea, Sopas, Menús diarios, 1069 recetas, La Buena cocina, A mi manera, La Despensa, Pescados y Mariscos, 100 Menús de Temporada, La Alegría de Cocinar, Cocinando con…, etc., casi todo Arguiñano en mi biblioteca.

Libros que consulto muy a menudo, porque siempre son fáciles de seguir, tienen fundamento y son saludables, al utilizar productos sencillos y describir técnicas reconocibles y muy bien explicadas.

Karlos Arguiñano me enseñó a cocinar y sobre todo a tener confianza en mí misma, a saber resolver un menú de casa con dignidad, porque ni antes ni ahora necesito cosas complicadas.

Son recetarios que tienen para mí un gran valor sentimental. Con ellos empecé en esto.