Es uno de los últimos restaurantes abiertos en el barrio de El Arenal, la zona que más me gusta de Sevilla. Lo regentan Los Javis (Javier Abascal y Javier Vargas) desde hace algo más de un año. Hemos estado allí un par de veces, tal vez más. Y de él me gusta todo. Para empezar, la estética de su decoración y la distribución del local con sus mesas, que dan independencia a los comensales y ayuda a un nivel de ruidos razonable en el ambiente.

El servicio es atento y formado en la sala. La cocina es muy cuidada, centrada en los productos tradicionales y de cercanía, con una carta breve pero selecta, con platos extra según mercado, de una deliciosa elaboración. Una cocina para sorprender y disfrutar. Incluyen platos de arroces, carnes ibéricas, frituras o legumbres. Todo ello en plato hondo.

El establecimiento suele variar su carta y tematizarla según temporadas o eventos.

Lo nuestro fue un almuerzo para cuatro, del que salimos muy contentos.

Caldo de puchero en copa, aguacate templado con espuma de queso, aceite de albahaca, y tartar de tomate seco; ensaladilla de la casa (patata, zanahoria, tartar de atún); bollitos preñaos con morcilla y queso Wallander; albóndigas de ciervo con crujiente de arroz (para recomendar sin duda); carrillada de pulpo, lomo de gamo asado y puerro asado. El postre fue igualmente sorprendente con una tarta de queso viejo y hojaldre de manzana con chantilly.

Plato Jondo es ejemplo de un nuevo modo de cuidar el producto en cocina, sorprendiendo al cliente.