Se trata de unas alcachofas (o alcauciles como se llaman en Cádiz), silvestres, es decir, no se cultivan y hay por tanto que salir a buscarlas. Se producen en la localidad gaditana de Paterna de Rivera y se comercializan previo envasado por la marca Cantizano Salsas.

Estas alcachofas deben cortarse en la planta con cuidado, pues están llenas de espinas, recogiéndose las más grandes, dejando que las otras sigan creciendo. A continuación se les quitan los pinchos y se sacan los corazones, antes de que empiecen a oxidarse. El envaso lleva solo agua y limón como conservante. Son deliciosas y se venden en tarros de cristal de 230 g.

Ésta ha sido nuestra receta para 2 personas): un tarro de alcachofas Cantizano (180 g. escurridos), 300 g de gambas medianas (2 docenas aproximadamente), 3-4 dientes de ajo, zumo de un limón, perejil fresco picado, aceite de oliva virgen extra, sal y merquén (o también hojillas de ñoras, ají o pimienta, a gusto).

Pelar las gambas, reservar los cuerpos y poner a cocer las cabezas en un poco de agua durante unos minutos.

Mientras, limpiar las alcachofas bajo el grifo del líquido que trae el envase y escurrir. En un perol con aceite rehogarlas con los ajos y el perejil picados, la sal, el merquén y el zumo de limón; añadir agua o el caldo de las cabezas de las gambas durante 15 minutos con la tapa puesta, controlando que no se reduzca el caldo.

En otro perol o sartén pequeño con un poco de aceite, saltear las gambas durante unos dos minutos.

Añadir las gambas a las alcachofas, remover, corregir de sal y servir, cortándolas en láminas o dejándolas enteras.