Beatriz Robles, la excelente dietista comunicadora, nos habla en una de sus intervenciones dominicales en la TVE1, sobre la diferencia entre la mantequilla y la margarina, ambas presuntas acompañantes de la tostada del desayuno (además del aceite de oliva virgen extra, que es el mejor).

LA MANTEQUILLA: es una grasa láctea, obtenida directamente de la grasa de la leche de vaca. En su presentación tradicional, lleva un 80-90% de grasa, con un 40% de grasas saturadas de origen animal.

A veces la mantequilla lleva algún apellido, como el de “fácil de untar”, por un proceso de batido. La mantequilla no lleva aditivos. Pero la llamada “ligera o light”, contiene también bastante grasa -40%- además de aditivos, aunque en esencia sigue siendo grasa láctea.

Mantequilla y nata, tienen diferencias: la Mantequilla es agua disuelta en grasa. Y la nata es grasa disuelta en agua. Pero atención a la nata montada para los postres, que contiene un 30-50% de grasa, y a veces, además, va azucarada. Las denominadas “light” no se quedan atrás, con un 12-30% de grasas saturadas.

 

LA MARGARINA: es otra versión untable. Puede llevar o no grasas lácteas, y grasas vegetales solas o combinadas, con un 80-90% de grasas. Las etiquetadas como “light”, “ligeras” o “semimargarinas”, llevan un 40% de grasas, y se hace imprescindible ver su origen.

Antes, la margarina se conseguía en textura porque se hidrogenaba (se saturaba con hidrógeno), una modificación industrial que evitaba que se enranciara, aumentado su duración. Hoy no se realiza ese procesado, pero para compensar le añaden otros ingredientes como el aceite de palma o la gelatina, que son de mala calidad.

Estas grasas citadas se encuentran en otros productos. Y en ese caso debe figurar en la lista de ingredientes el título “grasas parcialmente hidrogenadas”, pues es la pista definitiva. Así ocurre con la bollería, los platos precocinados y los snacks, etc. No olvidemos que grasas vegetales no significa que sean saludables.

La OCU aclara que mantequilla y margarina llevan ambas muchas grasas, y que lo mejor es el aove. Y por último, esta Organización de Consumidores indica cómo debemos comprar y conservar la mantequilla y la margarina, ya que ambos son alimentos delicados, de fácil oxidación y enranciamiento, al exponerse al aire, la luz y el calor. Por ello, se aconseja que se mantengan cerradas, a una temperatura cercana a 4ºC y en un ambiente oscuro.

Para comprarlas: siempre en los mostradores de refrigeración.

En casa: siempre en nevera, sin luz ni calor.

En cuanto a fechas de consumo preferentes, hay que cumplirlas rigurosamente por ser productos muy delicados.

Una vez abierto el envase, se puede formar una capa externa más oscura, que puede eliminarse sin problema. Es mejor dejarlas en su envase original, evitando el contacto con el aire.

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