Es el comentario que hice tras nuestra última visita a este establecimiento tan señero de El Colorado (Conil). Lo normal es ir a comer allí al menos una vez al año. Con la carta de siempre, han añadido algunos platos muy interesantes. Se sigue comiendo allí muy bien. La perseverancia es una gran virtud.

Tanto la terraza –totalmente remozada-, como el moderno antecomedor o el salón comedor de siempre, ofrecen confort al cliente. En nuestra visita volvimos a pedir platos al centro, por ser unidad familiar.

Dimos buena cuenta de una selección de platos más amplia que de costumbre, porque venía con nosotros nuestro hijo, buen comensal donde los haya. Y, por supuesto, atendimos las sugerencias de Petri, jefa de cocina, atenta como siempre en la recepción de sus clientes, junto a Juan Carlos.

Ostiones en tempura (riquísimos).

Tataki con berenjenas ahumadas (un escaparate almadrabero)

Pavías de bacalao con alioli, inolvidables.

Buñuelos de carabineros y camarones de esteros, un plato estrella de las marismas gaditanas.

Revuelto de berenjenas con almejas de carril, plato “casual” de Petri que yo adoro.

Sardinas marinadas sobre fondo de salmorejo (del grupo de mis imprescindibles).

Calamar de potera a la cochambrosa (de los primeros de temporada, con sus patatas suavemente fritas).

Y en cuanto a los postres, un pudding de queso y una mousse de yogur.

Hicimos bien en pedir Samaruco, de Bodegas Luis Pérez, un tinto que sigue siendo espectacular.

Venta Melchor sigue ofreciendo el mejor nivel de calidad, además de ir actualizando la carta, lo que siempre es un aliciente. Creo que consiguen darle un punto de temperatura a los platos que los hace aún más atractivos. Su cocina es la tradicional gaditana, con los mejores pescados y carnes y, sobre todo, las legumbres y verduras de la huerta de Conil, que triunfan en cada plato.