No quería olvidarme de comentar este artículo incluido no hace mucho en el boletín de la página www.consumer.es , que me llega periódicamente al correo electrónico, porque me pareció interesantísimo. Creo que la mayoría de nosotros hemos sufrido el estrés de las prisas y las preocupaciones a la hora de sentarnos a comer y lo hemos hecho con excesiva rapidez. Y no solo en casa, también cuando hemos comido fuera para tener que volver luego al trabajo. De eso tengo malos recuerdos. Al final, el estómago nos pasará factura.

El reportaje, firmado por Salomé García, comienza con la frase “Comer despacio tiene beneficios”. Creo que merece la pena resumir este artículo. A la mesa hay que ir con serenidad, por el disfrute de los alimentos y porque comiendo lento nos saciamos más. Las prisas causan mala digestión, y hay que evitarlas en el caso de los niños.

Salomé García indica 8 pasos para una comida sin prisas ni estrés:

Sin móvil ni tele, por lo que distraen. (Evitando lentitud o rapidez). (He leído por ahí que también sin el libro que estamos leyendo)

-Coger los cubiertos con la mano no dominante. Creo que esto es difícil.

Posar los cubiertos entre bocado y bocado. Una gran idea, funciona.

Raciones justas. Ni mucho ni poco. Es lo suyo, racionalización, responsabilidad del cocinero como administrador.

Servir formatos complicados, más duros necesitarán más masticación.

Cubiertos inteligentes (existen, avisan de la velocidad a la que comemos). Tendré que buscarlos.

Usar palillos chinos (esto nunca lo conseguí).

No llevar la comida a la boca con la mano. Creo que aquí el problema es el pan, del que a veces abusamos sin darnos cuenta.

Y si los niños no comen (retienen la comida en la boca), es por dos causas, o no quieren comer o no tienen hambre, y hay que respetar su falta de apetito (aunque hay que averiguar la causa), declara el dietista Julio Basulto.

Carlos González, pediatra y autor de “Mi niño no me come” explica que hay padres que esperan demasiado de la voracidad de sus hijos, lo que no es real. También puede haber dificultad de tragar, pero eso es un problema distinto.

Y un concepto a definir: la tasa de ingesta, los gramos de alimentos ingeridos por minuto. Y García escribe textualmente: “descubre qué es la tasa de ingesta, cómo influye en tu salud y qué hacer para dedicar más tiempo a realizar tus comidas”. (Cuanto más masticación se necesite, más baja será). Tener en cuenta que los alimentos altos en fibra se consumen más lentamente y presentan menor tasa de ingesta. (Ojo a los zumos de fruta, mejor la fruta entera).

Creo que podríamos tener en cuenta la mayoría de estas indicaciones. Por algún sitio he leído que la duración de nuestra comida no debería ser menor de 20 minutos. Últimamente miro siempre la hora de comienzo, sobre todo cuando sirvo platos de crema de verduras, que tienen poca masticación.