Sin ella, los pastos que crecen en los montes y en las llanuras no se pueden aprovechar por los rebaños, con el abandono que favorecen los incendios forestales y la pérdida de biodiversidad. La trashumancia o trasiego de los rebaños es fundamental y es parte de nuestro patrimonio cultural. Pero este año, a causa de la pandemia no podrá celebrarse su fiesta, ni verse el espectáculo de los rebaños cruzando el centro de las grandes ciudades como Madrid.

El gran problema es el abandono de los oficios tradicionales del campo, que hace muy difícil encontrar pastores que sigan manteniendo la costumbre de la trashumancia, cuando ésta reporta grandes beneficios a las economías de los pueblos de la España vaciada y, por tanto, al medio ambiente. Como consecuencia, hay diversas organizaciones trabajando en la búsqueda de soluciones.

Por otro lado, las nuevas tecnologías están facilitando el trasiego de rebaños, con alternativas al recorrido a pie del pastor, los dispositivos con tecnología GPS para el posicionamiento de las ovejas o el empleo de drones de seguimiento, en la trashumancia del siglo XXI.

Se busca un nuevo modelo de negocio de servicios ganaderos que sea viable, productivo, competitivo y que contribuya a la sostenibilidad, ya que la trashumancia es un método de ganadería extensivo. De hecho se han planificado para los años 2020 y 2021 una serie de actividades de asistencia a las ganaderías trashumantes, incluyendo formación, investigación y conservación, junto al uso de las nuevas tecnologías, todo ello con fondos de la Unión Europea.

La trashumancia se extiende sobre todo por la cordillera Cantábrica y las dehesas del sur de España. Joyas del patrimonio natural de la Península Ibérica.

La imagen es de www.Interovic.es , y me encanta por figurar en ella una chica joven acompañando el paso del ganado por la ciudad.