Hay sitios en los que se come muy bien simplemente por dos cuestiones: porque se emplea la mejor materia prima y porque se la sabe tratar. Y el resultado con estas sencillas –y difíciles- pautas es siempre espectacular. Esa impresión nos dio de nuevo el Restaurante Azabache de Huelva, que además ha sido distinguido con el premio al mejor restaurante por FECOAN (Federación Andaluza de Asociaciones y Cofradías Gastronómicas).  Reservando a tiempo, es posible comer en Azabache.

El local –situado en lo más céntrico de la capital onubense- abrió en 1996 a modo de bar de tapas, convirtiéndose después -en 2004- en restaurante con dos zonas muy diferenciadas –la barra, siempre llena- y el comedor –de pequeñas dimensiones- con una alta ocupación. Su gerente, Juan Martín, se ocupa personalmente de comprar a diario el mejor pescado de la costa en el mercado de Huelva, que ofrece siempre lo más exquisito y en dónde hay para escoger. Y después de almorzar allí tuvimos claro que Martín ha sabido hacerse con un buen equipo en cocina y sala, para mantener el mismo buen nivel a lo largo del tiempo.

Azabache tiene una carta con un amplio surtido de verduras de temporada, comenzando por sus parrilladas de verduras, que ofrece desde hace mucho, aunque hoy empiezan a ponerse de moda en los restaurantes. Una verdura en su punto de crujiente y con el gran aceite de Gibraleón (Huelva), convierten al plato en una joya.

Las coquinas de Huelva, uno de nuestros platos favoritos, que a veces estropean con aceites poco recomendables y un perejil a destiempo, estaban en esta ocasión hechas a la plancha, pero en su punto de jugo con el buen aceite añadido en su momento. Hacía mucho que no disfrutaba con este producto tan choquero.

Otro plato espectacular y considerado la especialidad de Azabache fue el de huevos de choco, que nos alegraron la boca. Un producto de gran calidad y magníficamente cuidado.

No quise olvidar las albóndigas de chocos en su salsa, junto a patatas cocidas. Un plato tradicional en su justa elaboración. Ni siquiera llevaba especias que disfrazaran su sabor. Como las de casa.

La culminación fue el atún rojo (zona de descargamento), cocinado a baja temperatura. Aquello era auténtica “mantequilla”. El atún viene de la costa gaditana, ya que en Huelva no quedan almadrabas; pero les queda su conocimiento y tradición en la cocina del túnido, que, como en esta preparación, alcanza un grandísimo nivel.

El surtido de postres, magnífico. La foto muestra una selección de los mismos, todos de elaboración propia: tarta de galleta con cobertura de chocolate a baja temperatura; tarta de queso de hojaldre con mascarpone, Bienmesabe, tarta de zanahoria con crema de queso y helado de dulce de arce. No faltaron unas torrijas con helado de canela. Enhorabuena al cuerpo de cocina de Azabache.

Y en cuanto a los vinos, probamos vino blanco Barredero (Bodegas Contreras Ruiz) y el tinto Ricahembra de Bodegas Iglesias. Uva zalema para disfrutar.

Un almuerzo inolvidable a un precio más que razonable para un producto de primera división. Y un restaurante que ya tiene un merecido premio.