Tienen mala fama y son señalados constantemente como perjudiciales para la salud (con razón, claro), a pesar de que están muy presentes en las compras de muchos consumidores. Pero algunos de ellos se salvan de esta lista negra, porque no contienen aditivos ni conservantes o colorantes, y además son de buena calidad. Simplemente se comercializan cocinados para ser calentados o no antes de su consumo. La página directo al paladar los clasifica y enumera. Y es que no llevan exceso de grasas saturadas, azúcares o sal, y no han sufrido una modificación en su naturaleza. Podemos fiarnos de ellos.

Pero los alimentos llamados ultraprocesados sí han pasado por un proceso industrial que ha destruido su calidad nutricional. Suelen estar casi listos para consumir (a falta de horno, microondas, fritura o plancha). Y hay que leer bien sus etiquetas, con ingredientes más o menos dudosos que les han proporcionado atractivo en vista y sabor. Y no podemos olvidar que estos ingredientes son legales aunque a veces se pasen en la cantidad.

Los precocinados ultraprocesados poco recomendables suelen ser los congelados, refrigerados o incluso no necesitar frío para conservación. Pero podemos encontrar en el supermercado precocinados saludables, que ahorran tiempo en la cocina y solucionan una comida, cena o desayuno de un modo cómodo y sobre todo nutritivo, sin amenazar nuestra salud. Son estos según Directo al Paladar:

CREMAS Y CALDOS (hay que leer ingredientes)  sin almidones, harinas, lactosa, potenciadores del sabor), sin azúcar y con poca sal.

CONSERVAS DE VERDURAS AL NATURAL (solo con algún conservante)

PISTO, ESCALIVADA, ETC. (con poca sal y azúcar).

VERDURAS ASADAS (los mejores, como los pimientos asados).

SOPAS DESHIDRATADAS (cuscús, arroz, vegetales….) son buenos.

LEGUMBRES COCIDAS (conviene desechar el líquido que traen)

CONSERVAS Y SEMICONSERVAS (aperitivos y picoteos).  Hay diferentes calidades.

BUÑUELOS O ALBÓNDIGAS DE PESCADO (hay que ver ingredientes)

GUISOS ARTESANOS (ver ingredientes y evitar los de contenidos cárnicos)

POLLO ASADO (ver ingredientes, evitando exceso de sal)

PERDIZ Y CODORNIZ EN ESCABECHE (ver ingredientes).

En resumen: hay alimentos precocinados o cocinados de los que nos podemos fiar e incluirlos en nuestra despensa para un desavío. Pero eso sí, hay que leer con detenimiento sus etiquetas para comprobar sus ingredientes, pues éstas deben decir siempre la verdad.

De todos modos y salvo casos concretos y especiales, lo mejor es cocinar nuestros propios alimentos. Yo me reservo mi buena opinión para las conservas de pescado, que también selecciono con atención, pues entre ellas hay de todo. 

(La imagen es de Director al paladar).