Con motivo de la presentación de la próxima Feria BIOCULTURA Sevilla, asistí (con invitación de prensa) el pasado viernes a un almuerzo ecológico en el Restaurante Tragadalbas, regentado por el mediático chef Enrique Sánchez. Degustamos platos sencillos, con postre y vinos, procedentes todos de agricultura ecológica, que pusieron de manifiesto el potencial gastronómico de estos alimentos. Aquí la estrella es el sabor.

Un plato de embutidos de Jabugo abrió el almuerzo (caña de lomo, sobrasada y chorizo), para empezar. El pan blanco y formato telera, de la Panificadora Virgen del Rocío.

Siguió una ensaladilla de corte básico con sus correspondientes regañás ecológicas. Llegó un salmorejo de remolacha, acompañado de verduras en tempura (cebolla, zanahoria y berenjena), un modo ideal de saborearlas. Las albóndigas de carne con su salsa de mostaza dieron la nota contundente al menú.

Sorprendente para mí fue la ensalada o salpicón de trucha con guacamole. Un plato muy sabroso y original. En el recorrido por los alimentos ecológicos no faltó el arroz con pollo y verdura. Y el postre, que consistió en una torrija sobre helado de chocolate.

Los vinos –todos ecológicos- fueron dispares en variedad, destacando Forlong con tintilla de Rota, y el que acompañó al postre, Piedra Luenga, un PX joven, de 2 años.

Los productos ecológicos llevan la responsabilidad de la limpieza en su elaboración, del verdadero sabor, pero sobre todo el hecho de que respetan y cuidan el medio ambiente y concretamente la tierra. Representan un cambio en la tendencia en la alimentación.

Un interesante menú dentro de su sencillez, hecho 100% de productos ecológicos en cocina.