ImageProxyRecibo a diario las actualizaciones de la página gastronómica Directo al Paladar, una web potente sobre cocina, gastronomía y salud nutricional, y con recetas fáciles y resultonas. He resumido una de sus entradas, dedicada a desmontar el marketing engañoso de la industria alimentaria, que bajo la promesa de alimentarnos bien, nos presenta una serie de productos como saludables que en realidad no lo son. Habla de 18 productos.

Barritas de cereales: muy empleados en la merienda por los que quieren adelgazar o para deportistas, con carbohidratos, grasas saludables por los frutos secos, pero también grasas saturadas, por el aceite de palma que emplean.

Leches vegetales: para los intolerantes a la lactosa. Están muy de moda y son caras, pero contienen solo un máximo de 20% de elemento vegetal, mucha agua y azúcar. Mejor consumir leche normal sin lactosa.

Postres lácteos light: Un producto puede llamarse light si tiene otro producto de referencia de características normales (como yogur o mayonesa), además de un 30% menos de calorías que el producto original; pero sigue teniendo calorías, junto a grasas saturadas o más azúcar.

Yogur helado: un producto que según Directo al Paladar no es yogur ni helado en realidad, al elaborarse con distintos productos lácteos y una cierta cantidad de azúcar. Los yogures ya no son lo que eran –agrios- sino cada vez más dulces, y cubiertos de otras sustancias muy calóricas que no alimentan. Mejor el yogur hecho en casa.

Tortitas de arroz o de maíz: como tentempié de media mañana, y apenas tienen sabor, cuando podrían ser sustituidas por una pieza de fruta que es más saludable y barata. Llevan cereales, sal y saborizantes (hidratos de carbono de rápida absorción), lo que no ayuda a la pérdida de peso.

Vinagre balsámico de Módena: muy de moda. Hay distintos tipos, pero la mayoría son de producción industrial. El vinagre balsámico de Módena con DOP es caro. El industrial, según la etiqueta, lleva algo de vinagre junto a colorantes y azúcar, o jarabe de glucosa y lactosa. Mejor nuestro vinagre de Jerez, zumo de limón o aceite de oliva virgen extra.

Pan de cereales o pan integral: el pan es lo primero que quitamos en dietas de adelgazamiento, cuando en realidad es compatible en dieta equilibrada. Pero hay muchos tipos de panes. El blanco es el menos sano. El mejor sería el que lleve como principal ingrediente harina de trigo o de otro cereal integral. El pan multicereales es parecido al pan blanco por su composición.

Ensaladas ya preparadas: sobre todo las de bolsa o de lata, con ingredientes poco saludables y con pocas verduras. Se aconseja preparar la ensalada en casa con productos frescos (verduras, frutas y hortalizas, alguna proteína y un buen aceite).

Alimentos sin gluten: las personas con celiaquía los necesitan. Pero los alimentos sin gluten no son necesariamente más sanos, simplemente no llevan trigo. Pueden llevar muchas calorías por otros motivos. Hay que leerse bien la etiqueta del producto.

Zumos industriales: los zumos no cuentan como pieza de fruta reglamentaria. Pero además los zumos industriales llevan muchísimos azúcares (de mayor o menor pureza), pero al no llevar fibra de la fruta entera no contribuyen al equilibrio en la dieta. Lo mejor es comer la fruta entera y como segunda opción, el zumo exprimido en casa.

Pechuga de pollo o pavo en lonchas: muy popular en los hogares por sus aplicaciones. La pechuga de pavo vendida como “baja en grasa”, “sin sal” o “baja en calorías”, es todavía más procesada, y lleva espesantes por ejemplo, además de mucho azúcar. Lo ideal es comprar pechuga en la carnicería y trocearla, incluso congelarla para su mejor conservación.

Yogur griego: muy anunciado como lácteo. Pero es más calórico que el yogur normal y lleva muchas más grasas. Desde luego no está indicado como alimento saludable para perder peso.

Cereales de dieta: vendidos sobre todo para la mujer que quiere hacer dieta. Son muy calóricos (mucho azúcar) y nos solemos pasar en dosis. No obstante, llevan mucha fibra. Mejor, copos de avena naturales.

Sopas de sobre o deshidratadas: gustan mucho por su rapidez y sensación de saciedad. Pero llevan mucha sal (malo para la hipertensión o retención de líquidos) además de aditivos. Mejor, hacer nuestro propio caldo.

Bebidas isotónicas: populares por aquello del deporte. Aportan agua y sales minerales, pero también mucho azúcar. Mejor tomar agua y limón.

Bolsas de frutos secos y frutas desecadas: son beneficiosos por sus proteínas de origen vegetal, pero en su versión al natural, nunca fritos como vienen en las bosas. Son muy calóricos, hay que moderar su consumo.

Batidos comerciales: suelen prepararse al momento con frutas, pero se utilizan siropes o azúcar, convirtiéndose en un postre azucarado. En casa podemos preparar nuestros propios batidos.

Cremas y aderezos bajos en grasas: para dar sabor, porque no nos acostumbramos al sabor natural. Al final llevan más azúcar de la cuenta. Mejor condimentar con aceite, vinagre, limón y algo de sal.

LA PREGUNTA: ¿qué comer? De momento no se ha citado ningún alimento fresco, sino todos procesados. Hay que comprar alimentos en el mercado y cocinar. Y por supuesto, hay que leer siempre la etiqueta nutricional con el listado de ingredientes.

Fuente: Directo al paladar