¿Por qué comprar productos lejanos si aquí los tenemos iguales o mejores y casi al mismo precio?. Son cosas que pasan en la práctica en los mercados de productos de alimentación. Y es que las empresas buscan los mejores precios para ganar más, aunque tengan para ello que gastar en transporte, ya que incluso así consiguen máyores beneficios.

En la magnífica web Gastronomía y Cía, y en relación con esta noticia, se muestra una tabla que desglosa el medio de transporte utilizado, la cantidad importada, la distancia media recorrida…y como dato determinante, la media de emisiones contaminantes generada por tonelada de mercancía, así como el total de emisiones de CO2 resultantes del transporte; todo ello referido a los largos desplazamientos que genera la importación de productos de alimentación.

De estos datos se deduce que los alimentos suelen viajar más por mar, seguido de por carretera, aire y ferrocarril, en ese orden. Lógicamente, el transporte por carretera es el que más contamina aunque su distancia media recorrida sea menor. No obstante, las emisiones contaminantes se han incrementado significativamente, porque las importaciones de alimentos han aumentado en los últimos años, y esto, además de al medio ambiente, perjudica también a nuestro sector agrícola.

No tiene sentido que tengamos que recurrir a la importación, cuando nuestro país tiene capacidad para producir alimentos de calidad (por ejemplo, el tomate murciano). Hay alimentos que es preciso importar, porque no se producen aquí. Pero estas prácticas incrementan notablemente la emisión de CO2 a la atmósfera, por el combustible de los camiones del transporte, pudiendo ser evitable.

la asociación Amigos de la Tierra recomienda que en lo posible compremos alimentos de nuestro entorno cercano, respetando la temporada.

Fuente: Gastronomía y Cía.