Mi librería de cabecera –Céfiro, en pleno centro de Sevilla- me informa por correo electrónico de todas las novedades editoriales relacionadas con la cocina, gastronomía, alimentación y nutrición en general. De estas obras recién salidas al mercado, yo hago mi propia selección, y me inclino para estar al día, principalmente por los libros que analizan y cuestionan el amplio y complejo mundo de la alimentación, que al fin y al cabo afecta a todos los habitantes del planeta. Pues de dos libros quería hablar hoy: Comer sin miedo (J.M. Mulet) y Consume y Calla (Ana Isabel Gutiérrez Salegui).

Aún no los he leído en su totalidad, pero desde un primer vistazo tengo claro que ambos desmontan una serie de teorías establecidas en lo relativo a nuestra forma de comer, según consejos de diversos sectores informativos, así como algunos mitos generalmente aceptados sobre lo que debemos incluir en nuestra dieta en el siglo XXI. En fin, creo que ambos deben ser objeto de curiosidad.

Comer sin miedo, -editado por Destino está escrito por J.M. Mulet, autor también de “Los productos naturales, ¡vaya timo!.-, desbarata con potentes argumentos una serie de ideas contadas sobre la alimentación natural, las dietas y los procesos vitales de plantas y animales, y que son elementos que influyen en nuestro modo de vivir y de alimentarnos. Mulet escribe siempre a la luz de la ciencia más objetiva, dentro de un análisis global del ciclo de la vida. Ahí queda eso. El autor es doctor en bioquímica e investigador de biología molecular.

Consume y Calla, de Ana Isabel Gutiérrez Salegue, Editorial Foca, aborda igualmente la cuestión de los alimentos y los cosméticos fuertemente publicitados por la industria como muy beneficiosos para la salud, pero que en realidad no lo son. Los suplementos, los alimentos enriquecidos, los cosméticos supuestamente naturales, etc., son puestos en tela de juicio, en base al peso de la industria que lo comercializa. Gutiérrez Salegue es psicóloga y experta en trastornos de la conducta alimentaria.

Ambos libros son muy interesantes a mi entender, y espero ponerme enseguida con ellos. Sin embargo, el segundo, Consume y calla, arremete además fuertemente contra los beneficios del vino e incluso de la cerveza, cuya moderación en el consumo también pone en cuestión.

Llegado a este punto, y considerando a la autora como fuente solvente, está claro que estamos desprotegidos a la hora de distinguir el camino a seguir, en nuestra búsqueda particular del comer bien, equilibrado, sano, y del valorar lo que nos ponen en la mesa.

Lo único aconsejable es, ir desarrollando poco a poco, un cierto sentido crítico de toda la información que nos llega. Tal vez así saquemos nuestras propias conclusiones.