Los Reyes Magos, gente muy informada y asidua de bares urbi et orbi, conocieron por la revista Cosas de Comé lo de los estudios de Tortillología en la provincia de Cádiz, tierra famosa por sus tortillitas de camarones. En fín, que después de buscar  regalos por todos los Corteingleses de oriente y occidente, compraron en un bazar-ferretería de toda la vida, un set completo de avíos de tortilla, que quedó expuesto la madrugada del 6 de enero en nuestra cocina. Para unos tortillandos con aspiraciones como nosotros, esta aportación real ha significado una nueva etapa, la segunda modernización de nuestro laboratorio tortillológico. ¡qué peazos de cacharros!.

Un batidor, que eso de usar el tenedor para batir huevos es un poco cutre y además no consigue un resultado uniforme. Este batidor chulísimo de acero inoxidable es más corto de lo normal, y por tanto manejable para manos pequeñas y delicadas y además no se dobla. Especial para jartibles del batido, no cansa.

Unas sartenes de tamaños adecuados a las necesidades tortillológicas de cada hogar. Los últimos gritos son las de porcelana, material ligero que ayuda a que la tortilla no se pegue, pues se desliza fácilmente. Se friegan sin esfuerzo y son muy decorativas. Aquí van las tres medidas más usadas en casa. No sin mis sartenes.

Una espumadera. Fundamental para expresar y desencadenar el fenómeno tortillológico. De buena calidad, trae su barrita para colgar junto al resto de los utensilios. Todos ellos dan un estilo más moderno a la cocina y están muy cerca del fuego para cuando se les necesita. Aconsejo fregarla a mano, en el lavavajillas no queda bien del todo, pues los restos de la tortilla se resecan.

El vuelve tortillas: No sé cómo he podido vivir sin él tanto tiempo. Es de un material parecido a la silicona pero más rígido, y tiene un pequeño desnivel o inclinación hacia el centro, para que la tortilla no se salga. Ya lo hemos probado y es la caña. Lo de voltear con los platos era primario, como la política de hoy.

Un porta huevos.- Es de alambre, muy elemental, en forma de gallina, pero va estupendamente para llevar y traer huevos, ahora que mola comprar a granel los huevos ecológicos. Esto fue un encargo de mi tia Adela, que está en todo. El invento, que decora la encimera, recuerda que el huevo es la madre de todas las tortillas.

Y solo faltan los platos o recipientes para batir los huevos y mezclar con las papas ya fritas. Pero de eso no hay modelo oficial a menos que la Unión Europea lo regule, y no creo que la Merkel haga tortillas en su casa. Cada uno que use y recicle su fondo de cacharros.

Como puede comprobarse, el oficio de la tortillología tiene su propio pañol, con la tecnología más vanguardista, homologado mundialmente según la norma UNT (Una Norma Tortillológica), con versiones en constante evolución.

La clase de hoy –optativa, para subir nota, porfa- ha estado dedicada al hardware tortillológico. Que una cosa son las tortillas privadas, las nuestras de siempre, en plan compadre, y otras las públicas, las de la ruta de los quince magníficos, tortillología universitaria, y con el inspector Monforte controlando, la prensa y los bloggers nacionales y extranjeros, y más de un delegado de turismo municipal. La ciencia de la Tortillología es algo complejo y multidisciplinar.

(Estoy deseando ver la orla de la primera promoción, ya tengo preparada la corbata….)