Aquí van los productos que procuro tener siempre en casa, bien en nevera o a temperatura ambiente. No tengo una buena despensa ni tampoco un magnífico arcón de esos para guardar los congelados. Me apaño con los muebles de cocina y con alguna estantería suelta. De ese modo y con tan poco espacio, no puedo almacenar mucho, por lo que mi fondo de cocina tal vez sea un poco aburrido.

Los básicos de media duración: leche y café o tés (para los desayunos), aceite de oliva virgen extra (para todo), harina, vinagre, sal, azúcar moreno, arroz (basmati y bomba), lentejas, garbanzos, alubias de varias clases, pasta (macarrones, placas de lasaña y espagueti, mejor integrales), toda clase de especias (pimentón, pimienta, laurel, orégano, comino, tomillo, eneldo, tomates deshidratados. 

Productos a temperatura ambiente: ajos, cebollas, patatas, pan de molde, tortas de aceite, miel,  y toda clase de frutas (naranjas de mesa, peras, kiwis, manzanas, plátanos).

Conservas: aceitunas, mayonesa, conservas de pescado. 

Vinos: botellas de buen tinto, buen blanco para guisar.

En nevera: huevos,  yogures (desnatados y naturales), quesos frescos y curados,  chorizo para guisar, jamón serrano ibérico loncheado,  verduras frescas (berenjenas, calabacines, champiñones, tomates de freir y ensalada, pimientos freir y de asar, puerros, apios, zanahorias y cebolletas) y una botella de agua.

Congelador: pescado fresco congelado en casa, pechugas de pollo también congeladas, croquetas caseras, salsas de tomate propias y alguna fiambrera con comida hecha en casa, así como caldos de pescado o de verduras propios.

Digamos que estos productos son los que siempre estamos reponiendo. Mi nevera y mi cocina son de lo más sencillito, sin productos sofisticados ni existencias exageradas. El fondo de cocina es cuestión de gustos, pero hay que tenerlo siempre organizado para que la cocina puede funcionar y atender los pedidos familiares. Si tenéis alguna sugerencia, me encantaría escucharla.