Yo era una niña de uniforme cuando escuché en Radio Juventud de Cádiz su presentación como cantante. “Unos ojos que miran cuando cantan y cantan cuando miran”. Durante años seguí sus canciones, sus poesías y sus mensajes.

Para mí la cantante Mari Trini fue sobre todo una personalidad distinta; las vocalistas de la España de entonces eran modositas, con peinados llenos de laca y andares pacatos. Ella puso un punto de desgarro, un punto trágico afrancesado que creo que nunca me gustó. Pero eran canciones en las que una mujer empezaba a quejarse abiertamente, a describir sentimientos tristes de desamor, y a autogestionar la reclamación de sí misma. Los setenta no eran tiempos de mujeres que se dedicaran a cantar como hombres, sin perder nunca la elegancia.

Ha muerto Mari Trini: hoy se nos «ha caído una estrella en el jardín….»
Descanse en paz.