Ayer viernes día 18 de agosto se cumplieron 76 años de una de las mayores catástrofes ocurridas en la ciudad de Cádiz. Con tal motivo, siguiendo la costumbre de años recientes, se organizó una ruta por el barrio de San Severiano, escenario de la tragedia, incluyendo el Instituto Hidrográfico de la Marina, lugar origen de la explosión. La ruta fue dirigida por José Antonio Aparicio, experto investigador del suceso y autor de varios libros sobre la deflagración, que se cobró 150 vidas humanas y alrededor de 5.000 heridos, quien relató con datos lo que ocurrió aquella noche.

Poco antes de las diez de la noche de un verano que parecía uno más, se produjo la explosión de un depósito de minas almacenadas en las instalaciones del Instituto Hidrográfico de la Marina. Minas que eran inexplotables en su estado normal, pero que con la nitrocelulosa que llevaban y las altas temperaturas, hicieron fermentar el algodón que contenían, y explotaron por autoignición. Es decir, aquello no fue provocado. Fue una explosión en cadena.

Estaban almacenadas minas de origen ruso, holandés, alemán y también españolas. El edificio del Instituto Hidrográfico se vino abajo, al igual que casi todo el barrio de San Severiano, que prácticamente desapareció, incluyendo la Casa Cuna, en dónde estaban acogidos 199 niños, falleciendo 26 de ellos, junto a empleadas y monjas que los cuidaban. Las minas llegaron a Cádiz entre 1942 y 1943, para una hipotética defensa de la ciudad en caso de ataque de los aliados, y por diversas causas, no se pudieron trasladar a otras instalaciones.

En la Ruta se habló de los centinelas de aquella noche, de los hijos del director del Instituto, que también murieron, de personajes como Leonardo Garófano, del mecánico mayor Ghersi, y de muchos más. Y de nuevo se centró la historia en la audaz intervención del capitán Pery Junquera, que con varios marineros salvó a Cádiz de una segunda explosión, que pudo haberse ocasionado con el resto de las minas allí almacenadas.

El numeroso grupo que asistió a la ruta dirigida por Aparicio, pudo contemplar en el centro de la deflagración, la plaza de San Severiano, el homenaje a los fallecidos en la explosión de aquel nefasto 18 de agosto. Tras una coreografía alusiva al desastre, se dio lectura a los nombres de todos los fallecidos y su edad, por parte de distintas asociaciones ciudadanas, entre ellas Cádiz Ilustrada, interviniendo José Antonio Aparicio con unas palabras alusivas a la importancia de no olvidar este desgraciado suceso, y cerrando el acto el alcalde, Bruno García, con una ofrenda floral en el monumento a los fallecidos y con unas breves palabras, en las que anunció que las víctimas tendrían una calle en la ciudad.