El Berrueco portadaEn el salir a comer son muchos los factores que conformarán nuestras sensaciones, aunque varíe la permeabilidad o gustos de cada uno. Para mí, por ejemplo, no es solo encontrar mejor propuesta que en casa, siendo ésta condición muy necesaria pero insuficiente. Ayer, día anual de visita al cementerio, cumplimos con otro deseo pendiente: comer en la Peña Gastronómica y Vinícola El Berrueco. Una casita rural por carriles bien señalizados del término de Medina-Sidonia, dónde se come buena comida, y hay detalles delicados e interiorismo de campo. Todo ello envuelto en Gastronomía femenina.

Debo confesar que ya entrando por la puerta de la Peña voy anotando y procesando bloguera y mentalmente los datos que van apareciendo: las paredes, el suelo, las mesas y sillas, el olor y color predominantes…..todo ello antes de sentarme y antes de elegir sobre la carta.

En esta ocasión La Peña El Berrueco, que solo abre fines de semana, tenía cerrado y titulado el menú como Jornada de Tosantos, con notas otoñales, pero de factura impecable. Lo mismo hago yo en mi casa, sin camareros intermediarios: éstos son los platos que cociné para ti –entrantes, principal y postre-. Comer allí supone ser recibido como amigo, ser satisfecho como cliente y ser tratado como invitado. Con esta propuesta –Peña, Venta, Restaurante ó Posada o Colmao– una se da cuenta de lo mucho que tiene que aprender y de lo que le queda por viajar por la provincia de Cádiz.

Amplío la información: se trata de comer con manteles personales o temáticos (como los que conservo perfumados en los cajones de mi salón), platos de vajilla inglesa (y que no puedo meter en el lavavajillas), cubiertos de plata de la bisabuela (antiguos, tamaño extra para manejar con estilo), muebles de cien años y mil antigüedades diseminadas por los salones, junto a telas de vichí con marmitas de barro y botes de porcelana de colección. El ambiente está definido, y ahora solo falta ver y probar cómo se cocina aquí, en esta casa.

El Berrueco mosaicoUnos entrantes potentes –foie de pato, provolone con tomate y setas (¡¡¡uhmmmm!!!), ricas y redondas croquetas de mojama y pastel de salmón y gorgonzola, precedieron al plato de berza con coles que elegimos sobre el de arroz, por considerarlo más de noviembre. Las legumbres daban una terminación de fiable caldo blanco, suave y digestivo, acorde con mis “principios alimentarios”. Al lado, una fuente con la pringá bien cortada y presentada, nos advertía que estábamos en la comarca de Medina Sidonia, reina del libre cuchareo. El postre, tarta de manzana acabó con un punto exacto de jugosidad, sabor y feed-back, lo que más valoro: disfrute y buen recuerdo posterior. El pan de acompañamiento, una maravilla.

Comer muy bien y distinto, a pesar de la lluvia copiosa y ruidosa sobre el tejado que nos acompañó. Terminar el menú con satisfacción, y con el deseo de volver y de hacer venir a otros. Cocina casera de calidad, especialización y gusto en las formas, convierten a la Peña El Berrueco en un destino gastronómico –como se dice ahora-, pero sin marketing ni campañas. Es el plan de comida de un hogar, y las reacciones en la mesa serán la mejor publicidad.

Para comer en La Peña Gastronómica y Vinícola El Berrueco, tienes que llamar o escribir para reservar.

e-mail: ranchoquero@gmail.com

Teléfono: 655.560.022

 

P.D. La provincia de Cádiz cuenta con variedad de ofertas en bares, restaurantes, tascas, tabernas, Estrellas Michelín, ventas especializadas, Soles de Repsol, cocinas con maridaje, un restaurante km0 y la Peña El Berrueco. Y así creo que no me dejé a nadie fuera.