Desde 1992, la pirámide de la alimentación presenta cereales en su base y dulces y grasas en la cúspide. Se supone que en lo más alto está lo menos sano, los alimentos limitados en el consumo, y que en la base de la misma, se encuentran los nutrientes más importantes como pasta y arroz, de mayor aprovechamiento. Pero al parecer, esta distribución llevaba a confusión al público en general, sobre todo en Estados Unidos.

Por ello, la primera dama Michelle Obama –gran defensora de la comida sana- ha creado un icono mucho más fácil de entender: un plato dividido en los cuatro grupos de alimentos que deben consumirse a diario para llevar una dieta equilibrada: verduras, cereales, proteínas y frutas, acompañados de productos lácteos. Así en diferentes colores: rojo, verde, naranja y morado y en diferentes tamaños, puede verse qué alimentos debemos comer diariamente y cuanto.

La campaña, bajo el nombre de “Myplate”, fue presentado por la primera dama, y se ha puesto en marcha a través de los departamentos de Agricultura y de Sanidad Pública de Estados Unidos. El proyecto busca acabar con la epidemia de obesidad que sufre el país americano, y que también se da en España en niveles preocupantes.

Según las estadísticas, en Estados Unidos uno de cada cinco niños tiene sobrepeso u obesidad cuando cumple 6 años, y Michelle Obama se ha propuesto combatir esta idea. La campaña propone además cinco normas: a)una o dos horas de ejercicio al día; b) Reducir las horas que pasan los niños frente al televisor; c). Vegetales y frutas en todas las comidas; d) Evitar las bebidas azucaradas ; e) Y que la hora de la comida se realice en familia.

Declara el profesor Javier Aranceta, secretario general de la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria), que, aunque la mitad de la población cumple “razonablemente” con los criterios de la pirámide alimentaria, cerca del 40% lo hace de forma parcial, y el resto no sigue “en absoluto” dichas recomendaciones. Además, señaló las diferencias geográficas respecto al perfil alimentario, ya que en la zona del sur y este de España, el cumplimiento de la dieta mediterránea es peor, y donde la mortalidad cardiovascular tiene índices más altos.