Investigación histórica y capacidad pedagógica son el genial maridaje que tiene nuestra  protagonista.  Hilda Martín, gaditana, es licenciada en Geografía e Historia, Diplomada en Teología, y con Capacitación y Formación Pedagógica por la Facultad de Ciencias de la Educación. Tiene un curriculum profesional difícil de resumir por su largo recorrido. Hilda, profesora de secundaria e historiadora, ha sido conocida por el gran público gracias a las crónicas doceañistas noveladas por capítulos, publicadas en el Diario de Cádiz, a través de la prensa escrita de la época, luego plasmadas en su página www.lapepahoy.es . Actualmente desempeña su labor como asesora histórica de la Oficina del Bicentenario, coordinando actividades en institutos de toda la provincia. Nadie ha acercado más al ciudadano la esencia del Bicentenario, a través de publicaciones y conferencias.  Hilda Martín, es para mí la categoría, sensibilidad y humanidad de la cultura.

Como historiadora ¿es ésta tu época favorita?

No lo era, personalmente mi especialidad en mi carrera estuvo dirigida a la arqueología y sobre todo a la prehistoria y civilizaciones antiguas, sin embargo al final de mis estudios y después de participar en algunas excavaciones empecé a trabajar en el Departamento de Historia Moderna y se amplio la visión de mis estudios. El siglo XVIII, es quizás de las épocas más estudiadas en la historia de Cádiz, lo mismo que el periodo constitucional, sin embargo creí que había un aspecto fundamental que le interesaría más a la gente y del que no se había tratado tanto y era la vida cotidiana y me puse a trabajar.

Has leído y analizado la prensa escrita del Cádiz de 1812: ¿Cuál era entonces el papel de los medios de comunicación?

Mis estudios han ido desde el año 1808 hasta 1814, leer, estudiar, tomar apuntes, hacer fichas de cada una de las publicaciones de esos años. Diariamente, en algunos momentos con más de cinco  publicaciones diarias. Este estudio me llevó a otros, a otras publicaciones de otras ciudades, de otros países.  Me llevó a buscar libros, documentos en los archivos, un enriquecimiento continuo y complicado.

La prensa durante la guerra de Independencia es un diario de los acontecimientos. Todo queda recogido como una fotografía instantánea de las necesidades, de las batallas, del abastecimiento, de las pugnas políticas, de las gentes. La prensa supone un signo de crecimiento en libertad, de una apuesta por la libertad de expresión, por la lucha hecha dialogo a través de las distintas ideologías de quienes publican.

En 1812 Cádiz fue una ciudad cosmopolita ¿qué nos ha quedado de aquello? ¿Somos diferentes al resto de España?

Personalmente creo que en 1812,  la decadencia de la ciudad ya estaba en marcha. El verdadero esplendor del siglo XVIII nunca se volvería a dar. Ahora bien, ese cúmulo de gente de diversa procedencia, ayudó a que las ideas liberales y reformistas se asentaran en la ciudad y en la gente. No creo que haya quedado algo más de lo que da el ser una ciudad portuaria y marítima. Creo que el verdadero espíritu del Doce, el del cambio,  el de la ilusión por reformar las cosas y creer  en que es posible mejorar se ha perdido. Creo que los gaditanos somos muy incrédulos y sobre todo muy conformistas, es posible una ciudad mejor y hay que luchar por que así sea.

Tras proclamar la Constitución, el absolutismo castiga a la ciudad. ¿Cómo influyó eso en la vida social y política de Cádiz?

Creo que el miedo a la guerra pasada, a la incertidumbre de volver a perder las riendas de la normalidad forzó a los ciudadanos al conformismo del que hoy hacemos gala. La ciudad quedó súbitamente mermada y castrada de esas ideas liberales y se olvidó de luchar.

¿Qué mensajes transmites a tus alumnos sobre el ideario del Doce gaditano?

Para mí, uno de los elementos fundamentales de la Constitución del Doce es el de la búsqueda de la libertad, claro entre comillas. La prensa, la educación,  crear mecanismos que mejoraran la organización política, la beneficencia,… Crear, construir, reformar, buscar…….. Eso es lo que más necesitan los jóvenes y nunca se cuentan con ellos.  La ciudad les necesita y por tanto debe escucharlos y oírlos, porque de seguir así esta ciudad se quedará sin jóvenes y por tanto sin futuro.

¿Qué podría aprovechar del Bicentenario este Cádiz, hoy capital del paro y del olvido? ¿qué oportunidad para el 2013?

Habría que crear infraestructuras e instalaciones que perduraran. Lo más importante bajo mi punto de vista es crear escuelas talleres que rediman a los  jóvenes del paro, que hagan útiles a nuestros mayores y que creen centros que sean visitados por la gente de fuera. No es normal que en Cádiz no exista un museo etnográfico, la pesca, las artes de la carpintería de rivera, las salazones, la casa burguesa y la de vecinos, instrumentos del artesanado, música, vestidos.Todo esto creado por las escuelas talleres, ebanistas, carpinteros, bordados, zapateros, etc.

Otra cosa importante sería crear un centro donde se pudieran realizar ferias de muestras, que enriquecieran nuestra ciudad, un centro que yo ubicaría en la antigua estación de RENFE. Continuamente invitados los fabricantes de otras regiones, ferias gastronómicas, de productos artesanales, de moda…. Y desde luego la inauguraría en el Doce con una gran Feria Provincial del Doce.

En tus crónicas de “Relator Apócrifo”, el personaje Diego de Ustáriz describe la vida cotidiana durante el asedio. ¿Hemos cambiado mucho?

Diego es un personaje que aunque ficticio, se relaciona y convive con gente que existió de verdad. Gente que habitó en nuestras calles con nombres y apellidos verdaderos sacados de los censos y la prensa. Diego es un hombre que cree en el poder de las palabras, de la prensa como modo de hacer llegar a la gente la necesidad del cambio. Hoy la prensa es partidista, no cuenta con objetividad la realidad, la transforma a su antojo y la asume como algo suyo sin importar la realidad que subyace a ella. Creo que nunca se hará periodismo como el de entonces.

No creo que hayamos cambiado en absoluto, aunque el egoísmo de los hombres y mujeres va creciendo conforme el mundo envejece.

 Realmente ha sido un honor tener a Hilda en Comeencasa.