Siempre he defendido que la Thermomix tiene un único defecto: su elevado precio. Por lo demás, todos son ventajas indudables, y sobre todo, que sirve tanto para los principiantes de la cocina, como para los profesionales de la hostelería; Los primeros confían a este invento la preparación de todos sus guisos; y en cuanto a los segundos, en más de una ocasión he visto a través de la puerta entreabierta de la cocina de algún buen restaurante, una Termomix preparando a sus anchas, las salsas y los sorbetes.

Tengo actualmente la última versión de este chisme, al que por cierto he sacado más partido que al anterior modelo. Yo lo uso en determinadas preparaciones, en alguna de las cuales, me ganó por goleada. Las croquetas son un ejemplo, que gracias a la Termomix aumentaron su calidad y dignidad. Otra faceta que admiro del robot es su capacidad y eficacia para cocer la verdura al vapor, que aconsejo a todos, pues de este modo, estos productos no pierden ninguna propiedad, así como para elaborar el pescado a la sal. Ambas preparaciones se realizan en la fuente que trae la Thermomix como anexo, llamada varoma. Sin duda alguna este invento hace bien todo lo que toca.

Hoy domingo, junto a un filete de pescado a la plancha, preparé un riquísimo puré de calabacines, de fina textura por sus ingredientes, pero sobre todo gracias a la Termomix. Me consta que este puré ha gustado mucho a niños que habitualmente no toman mucha verdura. Seguiremos hablando y daremos algunas recetas de este robot cocinero.