Dice mi dietista que hay que incluir pasta en el menú semanal, porque es un alimento energético y es compatible con una dieta de adelgazamiento, lo mismo que el arroz, con el que es conveniente alternar: arroz o pasta. Hoy tocaba lo segundo y le busqué como acompañante unas gambas que había congelado hace cosa de un mes, que además estaban “perjudicadas”, es decir, con aspecto poco comercial, sin cabezas y casi peladas. En cuanto a pasta, lo que tenía a mano, macarrones.

Ingredientes para 4 persona: 300 g de macarrones (integrales en este caso), ½ kg de gambas, 1 bandeja de ajetes, 1 mango, varios tomatitos cherries, hojillas de ñoras, sal, algo de vinagre y aceite de oliva virgen extra.

Ponemos a cocer las gambas en abundante agua y sal y dejamos que se enfríen. Reservamos el agua de la cocción en un hervidor.  Pelamos las gambas y las reservamos.

Limpiamos y troceamos muy finos los ajetes y los ponemos a pochar en una sartén con el aceite justo. Cuando estén, con fuego medio, salteamos las gambas con suavidad unos cinco minutos. Corregimos de sal y reservamos.

Pelamos el mango y troceamos los cherries.

En el agua de cocer las gambas ponemos a hervir los macarrones el tiempo que indique el fabricante. Escurrimos.

Preparamos un bol con la gamba salteada, los macarrones escurridos, el mango a trocitos, las ñoras y los tomatitos cherries. Corregimos de sal y añadimos un poco más de aceite de oliva. Lo de la sal es importante pues se trata de que resalte el sabor de la gamba y no gane el dulce del mango.

Servimos casi frío.