Recojo esta receta de la página Diario de Gastronomía, que en su boletín periódico publica siempre una receta de aprovechamiento, todas sencillas y algunas con bastante imaginación. Se trata de preparar los calabacines cuando empiezan a madurar. Es un plato ideal para la cena, como hicimos en casa. No dejemos pues estropearse a toda aquella verdura olvidada en nuestra nevera, y las cenas son un momento muy adecuado para ello. Se trata de reducir la pérdida o el desperdicio de alimentos.

Ingredientes para 4 personas: 2 calabacines medianos que empiecen a ablandarse, 2 latas pequeñas de atún en conserva, ½ vaso de tomate frito casero, 1 cebolla mediana, 1 cucharada de orégano, queso rallado a discreción, sal y aceite de oliva virgen extra. El plato admite más especias, es una opción al gusto.

Lavar y secar los calabacines y secar. Cortar longitudinalmente. Vaciar la pulpa más blanda hasta donde se pueda para preservar la piel, con una cuchara o cuchillo. Reservar pulpa y calabacines.

Picar cebolla y pocharla en una sartén con el aceite justo. En cuanto comience a ponerse transparente agregar la pulpa de los calabacines y sal y dejar hacer todo unos minutos. Añadir entonces el tomate frito y el orégano y mezclar muy bien durante dos minutos.

Calentar el horno.

Rellenar los calabacines vaciados con esta mezcla, colocar encima una capa del atún en conserva y otra de queso rallado. Colocarlos en una fuente para horno y gratinar hasta que el queso esté fundido.

Se supone que el calabacín está algo reblandecido. Si no fuese así, habría que introducirlos unos minutos en el horno antes de vaciarlos.