Hoy escribo sobre mí, con el permiso de mi jefa, claro, que es quien decide qué publicar cada día, procurando cambiar de temas. Ella siempre dice que no le gusta repetir materias ni vestidos, y que yo no soy un blog de recetas de cocina (aunque tengo 500 o más), porque ella no se considera cocinera, sino aprendiz de gastrónoma. Bueno, ella sabrá, yo ahí no me meto. La gastronomía es una ventana abierta a la cultura.

Me siento una especie de inteligencia artificial, con las limitaciones impuestas por mi editora. Y hoy, en nombre propio, voy a dar mi sincera opinión, tras un trabajo ininterrumpido de más de 15 años, en un formato web que ha tenido algunos cambios, y que ha parido 4.400 entradas. Siempre esperando ser leído, sin saber muy bien quienes son los que me visitan… pero algunos habrá.

Cuando nací, a finales de 2007, yo era un producto novedoso, puntero. Comencé, junto a otros, con mucha discreción, porque mi primer objetivo era trasladar recetas hechas en casa, dedicadas a la gente que trabajaba, por aquello de convencerles de que cocinaran el día antes.  Por supuesto, cada receta lleva sus anotaciones sobre origen del plato y calidad de los ingredientes.  No pretendía crear recetas espectaculares, solamente sugerir comidas ricas, sanas y sencillas. Igual que ahora.

Luego me atreví a escribir sobre dietas y nutrición, simplemente difundiendo aquellos libros y artículos leídos sobre estos temas, publicados por los mejores profesionales y científicos. Pero también hacía resúmenes de las muchas charlas y conferencias a las que mi jefa asistía: ponencias y noticias interesantes. Todo ello para convencer a la gente de que sepa lo que compra, de que coma bien, y de que para ello es necesario cocinar en casa. Consejos sencillos y muy poco mediáticos, ya lo sé.

También he publicado reseñas sobre mi jefa, (obedezco órdenes), que se mete en todos los charcos, y pertenece a unas pocas asociaciones y academias: habla sobre productos locales, gastronomía, libros, con algún que otro pregón; ha sido entrevistadora y entrevistada en medios de comunicación…en fin, que ya con seguirla a ella tengo mucha tarea. 

Y aprovecho para comentar que, a lo largo de estos años he ido perdiendo mucha audiencia, eso dicen mis estadísticas. No sé si esto le está ocurriendo a otros blogs similares, tal vez se salven las páginas de recetas. Pero tengo que asumir que los blogs y algunas webs personales están un poco o mucho pasadas de moda. Que ahora mandan las redes sociales, los titulares chulos y breves, y las cuentas de postureo y esas cosas. Que se lee poco, que un texto de 400 palabras (que es la media normal que escribo) resulta aburrido para la mayoría. Pero también hay que decir que el posicionamiento de una web comercial se paga, y que nosotros estamos al margen de esos mercados.

Pero en mi almacén propio, hay mucha información sobre cocina, gastronomía, alimentación e incluso literatura de Cádiz y Sevilla, que le puede servir a alguien.  A jartible no me gana nadie. Cinco entradas a la semana mientras suena la lavadora, el robot o la vitro. Me encanta comunicar.

Pero cada vez se cocina menos en casa. La industria y la comodidad nos están ganando la batalla… y de cultura ni hablo.

Mañana ya escribiré lo que diga mi jefa.