He contado en más de una ocasión que las fruterías –las de barrio sobre todo- tienen cada vez más variedad, no solo de sus especialidades –las frutas, hortalizas y verduras- sino de otros alimentos menos perecederos y no por ello menos necesarios en la dieta, como por ejemplo las legumbres, los frutos secos, los encurtidos, las conservas o los huevos. Al final, podemos aprovisionarnos en las fruterías de todo el material necesario para cocinar y comer más que digna y equilibradamente en nuestros hogares.

Hoy pego el cartel que he recibido de Greenpeace, en el que nos recuerda las frutas y verduras que están de temporada. La información no tendría mayor interés, si no fuera porque en este cambio de estación hemos asistido a una oferta de transición, en la que figuraban frutas  y algunas hortalizas de países muy lejanos, que han suplido el retraso de algunos productos, debido a la falta de lluvias en nuestra comunidad andaluza.

Me refiero a las naranjas de mesa (hoy ya teníamos las andaluzas) o las mandarinas (que han comenzado a llegar de Sudáfrica y ya compiten con las nuestras).

Creo que Greenpeace hace bien en recordarnos lo que sí ofrece nuestro campo cercano, demostrándonos la riqueza de lo que tenemos alrededor, y los diferentes sabores, aromas y posibilidades de cocina que podemos tener con ellos. Nada como los productos de cercanía.

El otoño-invierno es una época muy rica e interesante desde el punto de vista de los alimentos frescos. Disfrutemos con ellos.