Pocos nombres son tan gaditanos como éste: Casapuerta, un espacio entre la calle y el patio de las casas de Cádiz, o lo que es lo mismo, zaguán. Aquí es la atractiva transición entre lo público y lo privado, como punto de sociabilidad. Luisa Barrios, lleva varios años regentando La Casapuerta, un establecimiento de encuentro de conversación, cultura y buenos alimentos. En estos momentos, como todos los hosteleros, lo tienen muy difícil. Pero dejemos que ella misma lo cuente:

Nos gustaría conocer tu formación y tu curriculum profesional.

Soy Luisa Barrios Vázquez, natural de Arcos de la Frontera (Cádiz), nací un 09/11/1982. Llegué a esta ciudad para estudiar en 2000 (soy  Licenciada en Filología Clásica) y me enamoró de tal forma, que no quise volver y me quedé. Actualmente soy la propietaria de Bar La Casapuerta e imparto clases de apoyo de latín y de griego.

Cuéntanos un poco como llegaste a Cádiz capital y te planteaste regentar un negocio hostelero. ¿Mucho trabajo no?

Cuando conocí Cádiz, su gente… tenía claro que no quería volver a mi lugar de origen. Necesitaba vida en la calle, escuchar el murmullo de la gente pasear, el olor a mar, el pasear por la playa… Cosa que no ocurre en un pueblo. Así que decidí quedarme. Y tras varios años, me llegó la opción del bar. No me lo pensé, quizás, si lo hubiera hecho, no lo tendría pues es mucho trabajo, mucha responsabilidad, muchas alegrías y muchas decepciones… pero lo hice y aquí estoy.

La Casapuerta es un sitio singular, con una orientación especial,  ¿qué has querido ofrecer?

Un lugar tranquilo, de barrio, donde todo el mundo se encuentre a gusto, especialmente los vecinos. Mi mayor preocupación es siempre ésta, que la gente de alrededor sienta que cuido de ella. Hay buena cerveza, buenos vinos, tapas de corte, encurtidos, buenos desayunos… Este no es un bar para oír música. Es un bar para charlar con tus amigos, conocer gente. No hay televisión ni wifi precisamente para fomentar la relación humana.

El establecimiento se ha caracterizado por sus actos culturales. Por allí ha pasado todo Cádiz, y de todos los sectores…

Sí, porque, aunque como te he dicho me gusta pensar que es un bar de barrio, también quería abrirlo a todo Cádiz, y desde hace ya mucho hay gente que viene exclusivamente desde el paseo o la avenida. Una de las cosas es por esto, por los actos culturales, ya que había que ofrecer algo más al barrio, un plus para que se viera que el bar va mucho más allá de vender alcohol. Es cierto que ha pasado muchísima gente por aquí, y lo mejor es que muchos se quedan como clientes. No quiero decir nombres para no menospreciar a nadie, pero ha venido gente de la universidad, del mundo del cine, la literatura, el teatro, la gastronomía, incluso personas anónimas que han venido a contarnos sus vidas.

¿Cómo estás llevando ahora las restricciones por la pandemia?. El público tal vez no se haga cargo de cómo están las cosas….

Sinceramente, muy mal, porque nos han convertido en policías de nuestra clientela, y esto no me gusta. No tengo otra que hacerlo, pero estoy aquí sola, intentando sacar adelante el bar como puedo, con unas complicaciones enormes, y encima tengo que estar pendiente de que la gente no se levante de las mesas, no se apoye en la barra, no se quite la mascarilla cuando no debe… Es muy estresante. Muy agotador. En ocasiones los clientes piensan que los bares son “tierra de nadie”, donde se puede hacer lo que sea. Lo más curioso es que tengo muchos clientes con negocios donde cumplen a rajatabla las normas, pero a veces llegan a un bar y se piensan que, como aquí vienen a divertirse, ya podemos pasar de todo. Y no. Estoy cansada de que se me diga, por ejemplo, “relájate” con este asunto, o “en tal bar no están pendientes de esto o lo otro”, o “no pasa nada, nadie te va a decir nada”… No me ayuda. Ni a mí ni a los hosteleros que conozco y sé que lo sufren igual que yo. Y lo peor: no ayuda al propio cliente. Es muy muy sencillo. Hay unas normas, que no he puesto yo y que además me hacen polvo, pero hay que acatarlas porque lo contrario es bastante peor. Pues ven y cúmplelas. Simple. Y si en tal o cual bar meten a más gente de la que debieran, dejan que se pongan en la barra, hacen lo que les da la gana, no me lo pongas como ejemplo. Si además eres cliente, tienes un negocio donde procuras cumplir todas las normas, pues, oye, un poco de comprensión hacia el bar, ¿no? Quiero sobrevivir a esto, y la cosa no está nada fácil. Vamos a ayudarnos en vez de entorpecer, por favor.

La oferta gastronómica de La Casapuerta es también singular: cervezas artesanas, buenos vinos, conservas selectas, incluso el pan…. Es un aliciente más para pasar por allí….

No hay una gran variedad de tapas, pero las que hay intento cuidarlas. Las tostas gustan mucho. He incluido con acierto los encurtidos, que es algo que en Cádiz no se ve demasiado. No son de bote. Compro productos en la plaza, como por ejemplo el atún y salmón, y monto yo las banderillas. El pan es de uno de los mejores hornos de la provincia, Artesa de Arcos, y el vermú muy exclusivo porque solo me lo sirven a mí. Ahora, con idea de diversificar, estoy vendiendo productos para que te lleves a casa: conservas, vinagres, aceites… Estoy muy contenta también con los desayunos.

Supongo que a lo largo de estos años también habrás hecho amigos…. Y en concreto, hay que subrayar los premios anuales de La Casapuerta

Claro, muchos. Algunos están desde el principio, otros han ido viniendo luego y se han quedado. Me gusta mucho que haya gente de toda clase y condición, y me encanta cuando viene gente de fuera (Madrid, el País Vasco, Medina del Campo, Valladolid, etc.), nos conocen y repiten cada vez que vuelven a Cádiz. Esto es una buena señal. Tenemos clientes muy fieles y algunos se convierten en amigos, pero soy muy consciente de que tengo un bar, y de que la gente va y viene, conoce otros sitios… Por eso me gusta cuando veo llegar por la puerta a gente que ha cogido el bar como parada habitual. Los Premios se crearon como una forma de agradecimiento a quienes realizan actividades aquí durante el año y que además son clientes. Llevamos tres ediciones y ojalá continuemos.

 ¿Algún comentario más? 

Si me permites, varias cosas. Por un lado, que quienes ya vienen sigan viniendo, y que, quienes no nos conozcan, se pasen a conocernos. Que el cliente entienda que la primera que quiere tener más gente, y que todo sea igual que antes, soy yo. Ahora no puedo meter ni a 10 personas, imagínate. Que no dejen de venir por esto, que entiendan la situación y nos ayuden a superarla. Creo que La Casapuerta merece la pena. Me emocionó mucho cuando un matrimonio mayor que vive enfrente me dijo que rezaba cada día para que yo me quedara porque lo que hubo antes era muy malo y que yo había dado otra vida a la calle. También me gustaría que el Ayuntamiento fuera realmente consciente de la situación tan excepcional que tenemos y tome medidas igualmente excepcionales hasta que esto pase, y, por ejemplo, nos tenga en cuenta a los bares que no tenemos terraza y no podemos poner ni una barrita de quita y pon en la fachada. Que vengan a vernos y vean nuestro bar, cómo lo tenemos, y que intenten ayudarnos. Trabajo mucho para intentar que La Casapuerta siga adelante. Es lo único que deseo.

Y todos lo deseamos también, querida Luisa.