ANTECEDENTES: si la página Cosas de Comé nos dice ven, lo dejamos todo. Ahora nos ha convocado a un concurso mundial de empanadillas (más bien de relleno), en una cocina de aprovechamiento sobre todo del tiempo.

AUTOR DEL ENCARGO: Cosas de Comé.

MEMORIA DEL PROYECTO: tan organizados que somos en las comidas –en horarios, diversidad y raciones- hemos aceptado el guante del reto de elaborar unas empanadillas de masa propia, y en cuanto al relleno, confesamos que éste ya venía preparado: el “lomo metío en manteca”, en un homenaje a uno de los creadores de la marca mediática, el carnicero de Vejer Paco Melero.

MEDICIONES:

PARA LA MASA: 90  g de aceite de oliva virgen extra de la provincia de Cádiz, 100 ml de agua, 35 ml de vino fino Arroyuelo (Collantes, Chiclana), ½ cucharada de sal de Salinas San Vicente y 350 g de harina floja de repostería de origen desconocido (me la regalaron). Y un huevo batido, por supuesto de corral.

PARA EL RELLENO: lomo metío en manteca y aportado por el fabricante: pella ibérica, solomillo ibérico, ajo, orégano y sal.

Equipo complementario: un robot de cocina, una bandeja cuadrada, un paño descolorido pero con glamour, 1 rodillo de madera con más de 60 años, un horno que quema si te descuidas, un vaso para cortar obleas, un tenedor de serie y un pincel para pintar.

RECURSOS HUMANOS: la plantilla estaba formada por servidora –jefe de cocina- y su esposo, trabajando a cuatro manos. Si bien, este último, en calidad de pinche, ha superado a la jefe, es decir, a mí. 

EJECUCIÓN: hicimos la masa en el robot de cocina, que no se tarda más de cinco minutos. Una vez lista, la extendimos en la encimera (previamente limpia). Con la ayuda del rodillo antiguo la fuimos extendiendo. Calentamos el horno a 180ºC.

Abrimos la bandeja del lomo metío en manteca y con esmero fuimos picando finamente la carne y mezclándola con la manteca, para obtener un relleno equilibrado y jugosito.

Sobre la masa bien extendida fuimos haciendo las obleas con los bordes del vaso. El pinche se dedicó a ir rellenando las empanadillas, cerrándolas y sellándolas con las marcas de un tenedor, como se ha hecho toda la vida.

Batimos el huevo. Sacamos la brocha de repostería y la mojamos en el huevo batido para pintar las empanadillas.

Con la fuente preparada y sobre papel de horno, fuimos colocando las empanadillas y las pusimos al horno caliente, 20 minutos a 180ºC.

El resultado es el que se ve en la imagen. La degustación se hizo en el almuerzo.  

PRODUCCIÓN: alcanzó un total de 18 empanadillas riquísimas, de 9 cm de diámetro. Y aún nos sobra media bandeja de lomo, que ya está un poco menos confinada que antes.

 

SELLO OFICIAL: el presente proyecto se somete al visado del  Colegio Oficial de Tapatólogos. Se incluye también la mascota del lomo, el «Ñañarito» de Vejer.

Se ruega acuse de recibo.