Durante el concurso de cocineros organizado por GMCash el pasado lunes, para elegir al finalista de Andalucía, tuve la oportunidad de hacerme algunas fotos en la merienda que ofreció el Instituto de Enseñanza Secundaria Heliópolis, sede de la prueba. Tuve oportunidad de fotografiarme con dos de sus protagonistas: la ganadora, alumna del centro, Paqui Valencia; y con Erlantz Gorostiza, chef del equipo de restaurantes de Martín Berasategui (Ritz-Carlton, dos estrellas Michelín), presidente del jurado.  

Quería expresar aquí lo que ambos me transmitieron esa tarde, en el breve cruce de palabras que tuvimos con los pastelitos de media tarde. Y es que siempre se aprende algo de los asistentes a estos eventos, alrededor de la cocina, el trabajo y las ilusiones.

Paqui Valiente: mujer en su mejor momento de madurez, madre de dos hijos ya “criados”, que quiere emprender en el mundo de la cocina. De momento estudia primero de cocina en el IES Heliópolis de Sevilla. Su filosofía es valorar la calidad material y el lenguaje del plato, y así lo expresó en la presentación de su tapa ganadora. La excelencia, como recuerdo de los buenos sabores de la cocina del pasado, con el producto local y la mejor elaboración. Paqui quiere incidir en el mensaje que debe aportar un plato bien hecho, que al fin y al cabo rinde homenaje al alimento. 

Erlantz Gorostiza: joven chef vasco, que puede presumir de trabajar con el grupo hostelero que más estrellas tiene en España, dirigiendo uno de sus restaurantes en Canarias. Erlantz se pasa media vida viajando en aviones,  gestionando su equipo de cocina y organizando su logística, para estar al más alto nivel de su trabajo, que no es poco, pero es obligatorio.  Me encantó hablar con él, porque además, siente el compromiso social de los cocineros, por su gran influencia mediática, sobre las claves del consumo y de la alimentación. 

Dos cocineros en distintas fases de su vida, una a punto de poner rumbo hacia su carrera, y otro que está en lo más alto. El mensaje de la transmisión de valores de los alimentos por parte de una, y del compromiso ineludible del otro hacia la sociedad.

Ambos, cocineros con alma, conscientes de la responsabilidad que tienen entre manos.  

Al escuchar a ambos pensé lo mucho que significa la cocina.