Tuvieron la valentía de hacerse cargo del bar con más solera de Cádiz, presuntamente abierto desde 1791. La Antigua Parra del Veedor, situada en el trasiego de San Antonio al Mentidero (calle Veedor con Plata) se cita en documentos del XIX como freidor, si bien esta actividad se segregó hace años, al dividir el local.

Fue José Bernárdez, llegado de Galicia y padre de Natalia y Cristina quien lo regentó con duro trabajo y acierto. Ahora, 60 años después, toca celebrar las dos décadas de estas dos hermanas profesionales de la hostelería, en el Día del Trabajo, el mejor símbolo. En La Parra del Veedor al cliente se le llama por su nombre, es un lugar único.

P.- ¿Cómo se os han pasado estos 20 años al frente del bar? ¿Muchos cambios en la vida y costumbres de la gente?

R.- Muy rápido, y satisfactorio. Ha habido cambios y sobre todo después de la pandemia, la gente sale más de día. Nosotras estamos todos los días de 9:00 a 16:00 h, menos los miércoles, nuestro día de descanso.

P.- ¿Cómo os organizáis en el trabajo diario?

R.- Por la mañana hacemos las compras en el mercado y los pedidos a proveedores. Y durante la mañana elaboramos las tapas del día. Al término de la jornada hacemos la limpieza del local, dejando todo preparado para el día siguiente.

P.- ¿Cuál es la tapa que más se pide?

R.- Tenemos varias tapas muy solicitadas: carne mechada, sangre en tomate, tortilla, higaditos encebollados…

P.- La Parra de El Veedor se caracteriza por acoger eventos culturales: monólogos, romanceros, reuniones, encuentros literarios… ¿siempre ha sido así?

R.- Esto empezó poco a poco, al principio amigos dedicados al arte (de todo tipo) se interesaron en exponer o presentar en nuestro local. Y con el tiempo se fueron sumando más artistas que contaron con nosotras.  Nos gusta mucho este tipo de actividades.

P.- Tenéis a alguien en la cocina o lo hacéis vosotras?

R.- Nos repartimos el trabajo entre las dos. Y en ocasiones tenemos refuerzos.

P.- Algún comentario que queráis hacer…

R.- Que estamos contentas con nuestro trabajo y sobre todo con nuestros clientes. El oficio de hostelería es duro, pero si te gusta lo que haces se lleva bien. Esperamos que dentro de 20 años, nos hagas otra entrevista.