Ayer jueves en Sevilla presentó Rosario Troncoso su octavo poemario “Nuestra orilla salvaje”. Fue en la librería La Isla de Siltolá (editorial también de su libro). Estuvo apadrinada por Victoria León (aforista) y por Manuel Valderrama Donaire (novelista y crítico), además de contar con la intervención musical de Miguel Ramos a la guitarra y de Loli Lacalle al cante. La salita de la librería de San Bernardo se llenó de atención y silencio.

Para Victoria León, Troncoso es una poeta cercana y conocida, que en este poemario “Nuestra orilla salvaje” expresa su soledad, sus desengaños, su ironía, en un viaje por su propio mundo; versos sobre la verdad de la vida.

El contrapunto presentador con Manuel Valderrama, subrayó el salto hacia la madurez de la poeta en esta obra, que reflexiona sobre lo ya perdido (las eternidades solo existen en la infancia).

Troncoso comentó que su libro ha estado “gestándose” unos dos años, y supone un giro hacia un tono más hiriente sobre su amable poesía anterior, en opinión de sus fieles lectores. Uno de los asistentes al acto comentó que, cuando el poeta publica, su obra ya pertenece al público, quien la interpreta libremente.

Rosario Troncoso siempre subraya en sus intervenciones que su poesía es –salvo alguna excepción- meditada y largamente “trabajada”, prefiriendo la métrica clásica. Comentó que había dejado fuera muchos poemas para el próximo libro.

La autora leyó varios varios poemas incluidos en su obra: Los restos de nuestro derrumbe, Todos los veranos son ceniza, Príncipes de niebla, Flor…. versos para meditar el pasado y centrarnos en el presente. 

En su faceta “complementaria” Rosario Troncoso es poeta, escritora, articulista, gestora cultural, editora, directora de publicaciones y ateneísta. Porque su profesión oficial es la docencia en la enseñanza secundaria. Creo que todas estas facetas son actividades de riesgo.